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martes, 21 de diciembre de 2010

los rostros anhelantes...

Nacer , vivir, los rostros anhelantes, los gestos ávidos de vida. Lo veo en las calles, en el tiempo detenido... vivir, crecer expuest@s al amor...


Así empieza una de las canciones de Manolo García: sabrás que andar es un sencillo vaivén.



Y aquí estoy yo, con escasos meses de vida, mientras mi madre me sostiene con su mirada tierna y orgullosa de haber dado a luz a una bebita gordita, a pesar de haber estado llorando durante todo el embarazo pues ya no esperaba tener más descendencia.


Resulta que algún tiempo antes de saber que estaba embarazada de mí, una monja misionera del Sagrado Corazón a la que llamaban "madre Bordoy" muy amiga de mi madre le sugirió que volviera a quedarse embarazada para poder tener compañía en su vejez. Mi madre, que entonces debía tener 39 años, y que ya tenía una hija de 17, un hijo de 13 y una hija de 9 años, le contestó:


Ay, madre, no quiero tener más, ya está bien con tres... usted tráigame todos los negritos y negritas que quiera cuando regrese del Congo, pero yo no quiero parir más!


A lo que esta monja le respondió:
Está bien, Luisita, pero que sepas que yo en África rezaré para que te quedes embarazada.


Y vaya si rezó... (lo que ahora se dice hablar con la universa, jajaja).


Y mi madre, sin ir a buscarlo, meses más tarde, se quedó embarazada de mí. Y lloró, lloró y lloró... porque para cuando yo tenía previsto nacer, ella ya tendría 40 años cumplidos y pensaba que ya era muy mayor para criar a una nueva criatura. Pero crecí sana, aunque a mi madre casi le costó la vida porque después de parirme casi se muere de una neumonía muy grave.


Y así fue como mi madre decidió ponerme el nombre de la monja que tanto rezó para que yo viniera al mundo: María Magdalena.


Las dos sobrevivimos y pasamos juntas mis casi casi 40 años (4 meses me faltaban para cumplirlos cuando ella falleció). Y vivir a su lado siendo su hija ha sido lo más maravilloso que mi espíritu atesora.


El primer recuerdo que yo tengo, borroso, de ver una persona muerta fue a María Magdalena Bordoy, monja misionera del Sagrado Corazón, que tuvo que regresar de África a causa de un cáncer de mama del que falleció en Palma. In memoriam. 


...expuest@s al llanto a la nostalgia, a la risa y al dolor...dispuest@s para cada instante que amamos la vida!!


Mumareta, in memoriam.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Rosa Dengra: un ejemplo de resiliencia artística

Mi amiga Rosa Dengra es un amor. Nos conocimos hace ya unos ocho o nueve años años cuando yo trabajaba y ella era voluntaria en Médicos del Mundo. Rosa es una mujer con la sonrisa permanente, sonríe con los ojos. Hace cuatro años le dieron un diagnóstico muy grave, pero ella con tesón, con fuerza y con el apoyo de su familia y de sus amistades, logró salir adelante.

Hace unos días su hija Ruth me llamó para invitarme a una exposición de los cuadros de Rosa. Fui el viernes por la tarde y sinceramente me quedé deslumbrada porque sus cuadros desprenden tal energía y vitalidad que tienes que moverte de tu sitio para recordar que estás todavía en la tierra y no en un paraíso de colores y de sensibilidades, que es donde te sientes cuando te adentras en cada uno de sus cuadros.


Rosa pinta mujeres, niños y niñas. También tiene algún paisaje, algún árbol, algún faro. Dice que le gusta pintar mujeres porque son más hermosas (en eso estamos de acuerdo, jajaja). Disfruté mucho el viernes por la tarde, no sólo de poder contemplar la belleza de sus cuadros, sino por la conversación que mantuvimos. Hacía tiempo que no nos veíamos y nos pareció a las dos que había sido el día anterior que habíamos dejado de vernos. Esto sucede sólo con las amigas verdaderas. Gracias, Rosa. Y gracias, Ruth, por invitarme a esta exposición que me tocó el alma. Y gracias también a su hijo Marcel, porque ha sido papá de nuevo, y también por hacer con tanto cariño un blog para su madre en el que se pueden ver algunos de sus cuadros.

Rosa ha estallado en mil colores y hace que el corazón de quien contempla sus cuadros, estalle también.

Estamos ante un claro ejemplo de resiliencia artística.

Un beso, preciosa.

martes, 14 de diciembre de 2010

Vacaciones

Las empiezo hoy. Yujuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!
Y no vuelvo a currar hasta el año que viene. Suena muyyyy bien.

Abracitas salinas

domingo, 12 de diciembre de 2010

Per les blogueres de Barcelona (i/o les catalanoparlants)

Hola,
us he copiat un mail que he rebut de la llibreria Pròleg, d'un debat sobre un llibre imprescindible. Qui vulgui un exemplar en català gratuït, l'han editat a l'Institut Balear de la Dona. Jo en tinc alguns i els puc enviar per correu si em donau les vostres adreces. Passau aquest post a qui pugui interessar.


Dilluns 13 de desembre a les 7 de la tarda a ca la dona








LA VIDA DE LES ACTIVISTES FEMINISTES ARREU DEL MÓN:






Com se sostenen (ens sostenim cada dia) per sostenir el món? 









Us convidem al debat sobre el llibre: 


Quin sentit té la revolució si no podem ballar? 
de Jane Barry i Jelena Djorjdevic 
Que ara ha sortit en castellà a l'editorial Horas y Horas
"Necessito una revolució perquè tinc por de certes paraules i de certes mirades, perquè no m’atreveixo a dir que em sento malament...


Amb la Carla López del Fondo Centroamericano de Mujeres a Nicaragua que ha treballat en el tema de sostenibiltat de l’activisme”, i Vicky Moreno de Dones x Dones i l’Amanda M. Gigler de Calala i totes vosaltres.






“Parlarem del que és personal en públic. Del que han explicat 45 activistes d’arreu del món de la seva pròpia vida personal….i del que pensem nosaltres. 



Es quelcom que ens pot fer sentir… Entusiasmades. Furioses. Alleujades. Profundament incòmodes. Esperançades però sobretot amigues, feministes solidàries....






No falteu i Convideu a totes les activistes que conegueu que estiguin per Barcelona d’altres països....





Lloc: Ca la Dona. C/casp 38, pral

PRÒLEG
Llibreria de les Dones
HILDEGARDA. Associació Cultural de Dones
C/ Sant Pere més Alt, 46
08003 • Barcelona
Tel. 933 192 425

Obert els dilluns de 17 a 20
de dimarts a divendres de 10 a 14 i de 17 a 20
dissabtes d'11 a 14 i de 17 a 20

llibreriaproleg@llibreriaproleg.com

jueves, 9 de diciembre de 2010

Mi nuevo nombre: un ejemplo de resiliencia afectiva

Gracias amigabloguera Candela, por darme un empujón para compartir estas reflexiones:

Algunas lo sabéis porque me seguís hace años (años ya?? buuuffff), otras todavía no. Soy huérfana. Mi padre murió en agosto de 1996, a causa de un cáncer de páncreas, y mi madre murió en agosto de 2007, a causa de un cáncer de hígado, entre otras afecciones multiorgánicas. Sé que son datos muy íntimos, pero a las enfermedades hay que nombrarlas, igual que a las personas, para que existan. Aquí en Mallorca, antiguamente (y todavía se conserva en algunos pueblos),a la gente que moría de cáncer se le decía que había muerto "d'un mal dolent" (cuya traducción literal sería "de un dolor malo") y creo que el eufemismo por excelencia para nombrar el "cáncer" es decir que la persona ha fallecido "a causa de una larga enfermedad". Pero este post no va de cáncer, sino de supervivencia emocional.

Cuando murió mi madre, contrariamente a lo que se suele decir en estos casos, que con ella "murieron" muchas cosas... yo puedo afirmar que con ella "vivieron" muchas cosas dentro de mí. Algunas revivieron y otras nacieron en mi interior, como la resiliencia. Descubrirme resiliente ha sido algo que me ha servido para quererme más, para aceptarme más y para comprender y aceptar a mi familia. No hay nada que ayude más a conocer una familia como observar cómo interactúan sus miembros cuando faltan la(s) persona(s) que la sustentaba(n). En el caso de mi familia era mi madre la que nos aglutinaba, la que nos cohesionaba y nos daba sentido, la que nos inculcó los valores necesarios para ser las buenas personas que ahora somos. Y su muerte ha sido la que ha propiciado que quiera ser mejor cada día, que haya iniciado un proceso de crecimiento personal sin precedentes y que me reinvente a mí misma hasta el punto de renombrarme. Porque mi nombre es Maria Magdalena. Y desde pequeña me han llamado de diversas formas: Marilena, Marilén, Magdalena... hasta que cuando tuve 17 años decidí que me llamaran Malén. Y todo el mundo se tuvo que acomodar a este nuevo nombre que yo elegí para mí.

Y así hasta los 39 que tenía cuando murió mi madre. Y desde entonces, y en su honor, porque ella me llamaba Lena, quiero nombrarme Lena, porque soy más Lena que nunca. Y quiero que me llamen Lena, aunque sé que a muchas personas les cuesta hacerlo. A veces me pongo en el lugar de estas personas y las comprendo, sé que cuesta mucho adaptarse a un nuevo nombre ajeno, incluso os puedo asegurar que cuesta adaptarse a un nuevo nombre propio. Soy Lena porque he dejado de ser Malén. No puedo ser la misma desde que murió mi madre y renombrándome estoy buscando mi nuevo sitio en el mundo. Llevo 3 años, 3 meses y 17 días acomodándome, recolocándome en un mundo sin ella. Aunque ahora sé con certeza que el mundo no está sin ella, ella es el mundo, ella es toda mi universa, pura energía que me mueve y me conmueve.

Y así han ido pasando los días con mi nuevo nombre, como transcurren las estaciones y las nubes, de manera natural. Curiosamente, mi libro de cabecera desde hace tres días es ZAMI, una biomitografía. Una nueva forma de escribir mi nombre, de Audre Lorde*

Os dejo con un pedacito del epílogo:
"Cada mujer a la que he amado en mi vida ha dejado su huella en mí, y en ella he amado alguna parte inestimable, separada de mí -tan separada que tenía que estirarme y crecer para reconocerla. Y este crecimiento ha provocado nuestra separación, lugar en el que comienza cualquier trabajo. Otro encuentro. (...) El marco de aquel lugar había sido mi hogar durante siete años, el tiempo que el cuerpo humano necesita para renovarse por completo, célula a célula. Y en aquellos años mi vida se había convertido cada vez más en un puente y en el terreno de las mujeres. Zami.
Zami, nombre Carriacou que designa a aquellas mujeres que colaboran como amigas y amantes (...)"

Lena, mi nuevo nombre, que siempre ha sido mi nombre verdadero, pues es el que mi madre eligió para nombrarme, para llamarme y para que yo acuda a su lado.

Mumareta, in memoriam.

Abracitos salinos.

*Título original: Zami: a new spelling of my name. 1982. Audre Lorde. Publicado por Horas y HORAS la editorial, 2009.

viernes, 3 de diciembre de 2010