8 de marzo de 2008. Día internacional de las mujeres.Cita: Concentración a las 12:00h. Plaza de España. Palma de Mallorca.Previas: La junta Electoral, a petición de un partído político*, decide prohibir el acto de conmemoración del 8-M (el día de la lucha por los derechos de todas las mujeres).
Motivos: Coincide con la jornada de reflexión. Se pueden producir altercados de desorden público.
Día soleado. Llegamos Amapola y yo a la cita, puntualísimas, pues nos jode que una junta electoral conservadora decida sobre las fechas históricas de la lucha feminista. Las organizaciones de mujeres convocantes del acto en Mallorca decidimos no trasladar al día anterior (día 7) esta celebración, sino anular el recorrido de la mani, pero mantener nuestra fecha y concentrarnos pacíficamente, como siempre han transcurrido los 8-M, en la Plaza de España.
Seguro que no se le ocurre al patriarcado organizar unas elecciones el día 2 de mayo y prohibir el día de reflexión la mani del 1 de mayo. ¿No?
Ese sábado día 8 de marzo en Palma había mujeres, hombres, ninguna pancarta ni símbolo que pudiera ser partidista, solamente ondeaban dos cañas con un trozo de tela de color violeta cada una y mucha policía.
Al ir a saludar a una compañera, miembro de la organización del acto, nada más llegar, un policía nos pide el DNI. "Para tomar vuestros datos". Dice que la manifestación es ilegal y que formemos grupos de máximo 8 personas o que nos dispersemos.
Aquí empezó nuestro cabreo. Pero nosotras, con nuestras mejores armas ideológicas, empuñamos en DNI en nuestras manos y al unísono lo mostramos al grupo de policías que empezaron a ponerse nerviositos. Ciudadanas y ciudadanos libres, ejercíamos nuestro derecho de tomar un espacio público, de salir a la calle, de decirle a la policía:
mira, éste es mi DNI, toma los datos que quieras, pero yo de aquí no me muevo.Los medios de comunicación se hicieron eco más que nunca del acto. Era una rebelión silenciosa y pacífica en toda regla contra el poder del patriarcado. Mujeres, hombres, niñas, niños, jóvenes, todos y todas al mismo tiempo enseñando su documento nacional de identidad o su pasaporte, con el brazo extendido ante la provocación y con los ojos llenos de rabia contenida.
Después, como si lo hubiéramos ensayado, desplegamos con rapidez una pancarta con el lema:
"8 de marzo: día internacional de las mujeres". No pedíamos el voto para nadie, no buscábamos bronca, no queríamos quemar contenedores, el orden público estaba a salvo. Una compañera pidió un minuto de silencio por todas las muertes de mujeres y por la muerte del compañero en Euskadi. Amapola y yo entrelazamos nuestras manos y tras ese momento íntimo de petición de cese de la violencia, de cualquier tipo de violencia, de recuerdo de todas las víctimas y de sus familiares, fue cuando vinieron los aplausos, los abrazos, las lágrimas.
En ese momento me sentí parte de algo grande, me sentí, como siempre, orgullosa de ser mujer y de haber contribuido a un acto de lucha y de compromiso tan emotivo.La policía seguía insistiendo en que nos dispersáramos, pero ya nadie le hacía caso. Habíamos conseguido ser una sola voz con nuestro silencio, habíamos hecho de la palabra
paz el único camino posible para luchar y alcanzar todos los derechos de todas las mujeres.
Y así, con el espíritu libre y con la bandera violeta ondeando en lo alto, supe que el siglo XXI tiene que ser nuestro siglo, el siglo de las mujeres.Como diría nuestra amiga Nati,
"sin las mujeres, no es posible la revolución".Y eso es todo, que no es poco. Bueno, luego nos fuimos de tapitas, a reflexionar, jejeje...
Besos violetas
*Ya os podéis imaginar qué partido solicitó la prohibición.Foto publicada en el Diario de Mallorca (09.03.08)Para más información, noticias publicadas en periódicos locales:Noticia en el Diario de MallorcaNoticia en Última Hora