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viernes, 26 de agosto de 2011

Una causa saludable no tiene precio

Unos fragmentos de "Amor líquido" de Zigmunt Bauman:


"El amor no es algo que pueda ser simplemente encontrado. Debe ser constantemente resucitado, reafirmado, atendido y cuidado (...) El amor no encuentra su sentido en el ansia de cosas ya hechas, completas y terminadas, sino en el impulso a participar en la construcción de esas cosas (...)"

Como ya os avancé, he vendido mi moto*. Y se la he vendido a un amigo, por tanto, sé que está en las mejores manos y que va a disfrutarla mucho. Lo he hecho para contribuir a una buena causa saludable, que ha desembocado en una consecuencia inesperada y sana también para mí. Pues bien, lo que me ha inspirado la venta ha sido el poder conseguir una parte del dinero destinado a que Amapola le practiquen la cirugía láser para corregir su hipermetropía y astigmatismo. El miércoles le hicieron las pruebas previas diagnósticas y hoy viernes, hace escasamente dos horas ya le han operado con éxito. Bueno, habrá que esperar a que el efecto del tranquilizante que le han dado antes de la operación se diluya, pues ha empezado a hacerle efecto al acabar la operación (o sea, que no ha servido para tranquilizarle antes) y en estos momentos está dormidita a mi lado, muy feliz porque ha cumplido un deseo al fin: operarse de la vista antes de cumplir los cuarenta!(para quien lo ignore, Amapolita es una bollicao, jeje).

Puede parecer que la venta de la moto ha sido un gesto o un detalle generoso, y tal vez así sea, lo que sí puedo asegurar es que es un acto de amor que repercute no solamente en la salud de Amapola, sino también en mi placer, pues poder contemplar sus ojazos sin ningún obstáculo delante de su hermosa cara, es un regalazo para mis ojos! Además, la sana consecuencia inmediata de la venta de la moto ha sido que estos cuatro días sin ella he ido y he vuelto del trabajo caminando, que es un ejercicio muy recomendable. O sea, que hemos ganado las dos en salud y bienestar. A todo esto hay que añadir la alegría que nos supone el hecho tangible de que, desde ayer, ya podemos tomar posesión de nuestra nueva casita frente a la mar... aunque dadas las circunstancias queremos mudarnos despacio, sin prisa, pues nos queda mucho que limpiar, ordenar, guardar, embalar y transportar para transformar esta maravillosa casa que será nuestro hogar, e ir incorporándole paulatinamente nuestras señas de identidad.

Todo apunta a una nueva etapa llena de cambios y adaptaciones. La afrontamos siendo conscientes de que estamos en pleno duelo y que, a pesar de la ilusión, el cuerpo y el alma no están a pleno rendimiento. Lo que sí que está a pleno rendimiento es nuestro amor.

Vivimos al día, porque la vida es presente. Gocemos de sus milagros paganos, pues existen!!! Sólo hay que visualizarlos, pedírselos a la madre universa, actuar como si ya los tuviéramos y dar las gracias por tenerlos y disfrutarlos... como diría la gran Celia Cruz... que la vida es una hermosura!!!!

Abracitos salinos y saludables.

*Cuando lo pongamos a punto, dispondré del motorino (ciclomotor) que mi prima Sandra le regaló a Amapola, o sea, que seguiré motorizada a otra escala!!!!

sábado, 13 de agosto de 2011

Pasión heredada

La Harley, David, encima, y Toni apoyado en la pared.


Que yo, desde pequeña, sea una apasionada de las motos tiene sus causas y sus consecuencias. Entre las causas, o mejor dicho, la primera y única causa de mi pasión se la debo a mi hermano Toni. En esta foto se puede ver a mi hermano con su Harley Davidson 1.200 cc. y encima de la moto está mi segundo sobrino, David, con el que me llevo 10 años y 8 meses. Esta foto está tomada en Llubí, un pueblecito de Mallorca, de donde son mis antepasados paternos. Corría el año 1979, más o menos. Yo todavía no había cumplido los 12 años. 

Una consecuencia lógica es el haber disfrutado mucho de ciclomotores, motos y scooters varias que se han ido sucediendo en mi vida. Y entre las consecuencias más graves, atesoro un accidente que tuve el 5 de diciembre de 1988, que me supuso un traumatismo craneoencefálico con la secuela de anosmia (pérdida del sentido del olfato). Nada al lado de lo que pudo haber sucedido. Por tanto, me tocó seguir viviendo y por supuesto, vivir con plena intensidad.

Por eso no es de extrañar que mi pasión perdure. Pienso que yo ya he cumplido con la cuota de accidentes graves, sigo yendo en moto por comodidad y por placer, con mucha prudencia y muy relajada (no me gusta la velocidad, sino el disfrute). Y ahora, mi pasión sigue más viva que nunca. Tengo en la mente vender mi moto actual para colaborar en una buena causa saludable (ya la contaré en su momento). Y más adelante, cuando no tengamos que pagar cuotas de coche... será cuando mi sueño de tener una Harley Davidson (para emular a mi hermano, por supuesto) se haga realidad.

Otro sueño que sigue vivo en mi corazón... y que también, si todo va según lo previsto, tendrá su fecha de fin. Tendré mi Harley Davidson!!! no una 1.200 cc., claro... pero sí una sporster 883, o cualquier otra que me seduzca, quién sabe!!!!

Me gusta el color mate. Aunque si es blanca o beig, mucho mejor!!

Hoy se cumple un mes de la muerte de Toni. Voy a celebrar la vida como él hubiera deseado: soñando enfrente de la mar y teniéndolo donde siempre ha estado, en lo más profundo de mi corazón.

Manito, in memoriam.