Vengo de escuchar los océanos
y voy a bailar la danza salina del olvido.
Fui semilla en tu boca de agua,
e inundaste de impaciencia
cada poro de mi piel violeta.
Me despido en el puerto de tu adiós...
no puedo crecer en este mar
pues mis raíces de viento me transportan
hacia campos donde rojas amapolas
recogerán mis lamentos encendidos.
Cala blava, julio 2000
Foto: gracias, Ruth.
No hay comentarios:
Publicar un comentario