viernes, 6 de abril de 2007

Aliento divino

Mi aliento ronronea entre tus senos desnudos. Mi piel mezclada con tu mirada retrocede siglos y siglos, hasta desaparecer en el recuerdo. No necesito más que un segundo para descubrir en tus pupilas la verdad: ardes en un deseo furtivo, vuelas con manos invisibles hasta los más recónditos rincones de mi cuerpo. Saboreas en el camino mi licor, huella inequívoca de complicidad. El hielo se transforma en agua bendita, el humo de tus cigarrillos en incienso y tu sexo en mi templo. Me convierto en creyente por un día. Daría lo poco que soy por reposar en tu vientre eternamente. Tu espalda inmaculada me produce vértigo. Tus muslos se deslizan peligrosamente hacia mi abismo, mis manos intentan alcanzar un sueño absurdo, donde sólo tus largos cabellos se atreven a romper la simetría. Todo retorna a la calma primera. Y una diosa nueva te inventa en mi sueño perverso. Desde tu nuevo nacimiento podrás darte cuenta de que no estás sola. A partir de ahora te llamaré Safo y a través de ti en el tiempo se sucederán otras mujeres que también amarán y serán amadas por mujeres de carne y hueso. Tu alma arderá mezclada de deseo y ternura. En el bosque te acecharán misteriosas voces y sonidos lejanos harán estallar tu cabeza. Apartarás de ti todo odio y todo rencor y brotarán de tus manos caricias y de tu boca palabras de amor. Entonces despertarás y solamente quedará en ti el recuerdo de esa noche donde mi aliento jugaba con tus pezones y un sueño divino cambió el devenir de la historia.

Recordando a Saphos Lesbia.
Relato de ficción_pasión.
Foto: extraída de las imágenes de google.

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