lunes, 10 de septiembre de 2007

La lluvia fue un regalo

dice una canción de fito&fitipaldis... "ya sé llorar una vez por cada vez que río"... me gusta esta frase, pues considero que siempre deseamos reir y que es todo un logro aprender a llorar por lo que realmente duele. "LLorar", este verbo que aparentemente se conjuga en singular y que en compañía es mucho más fácil de declinar. Durante las horas y días siguientes al fallecimiento de mi madre, lloré llorabas lloraba llorábamos llorabais y lloraban. Hasta el cielo lloraba. Cayó sobre Palma el más grande diluvio de agosto, una tormenta de verano dedicada a mi hermosa madre, un tributo de las diosas de la lluvia, que se apiadaban de las bestias y de mí, pobre mortal*.

Ya en el tanatorio, mientras mis amigas iban llegando, una por una, dos por dos... solas, en pareja, con el abrazo dispuesto, en ofrenda, yo iba deshaciéndome en lágrimas, me sentía diluir, fluir por los entresijos de los lazos invisibles de la amistad verdadera. Algunas de mis amigas, las que así lo decidieron y pudieron, vinieron a llorar conmigo el día que velamos a mi madre. Otras, como Migue, que se enteró al día siguiente, y a pesar de tener preparativos de viaje inminente, quiso venir hasta casa a charlar, a dejarse abrazar. Mi amiga Migue, que sabe en propia carne lo que significa la palabra "huérfana", vino a decirme: te comprendo, aquí estoy.

Cuando abrazaba a mis amigas, también abrazaba a sus madres. Las aún presentes y las ausentes de este mundo. Las iba recordando una a una. Me iba solidarizando con el dolor que tuvieron que sentir cuando las perdieron y con todo el amor que todavía tenían que retornarles las que la conservaban.

La lluvia fue un regalo. Fue el verbo líquido en el que se mezclan los valores más profundos, fue el mejor escenario para que el dolor se manifestara en toda su plenitud. Y también para que mi madre pudiera agradecer todas las muestras de afecto y cariño que le llegaron de todos los rincones, el agua inundaba nuestros corazones y nuestros corazones goteaban su esencia.

Esta tormenta de verano, que duró desde la madrugada del 22 hasta la del 24 de agosto de 2007, se recordará por mucho tiempo. Mi madre, Luisa, seguirá vertiendo lluvia de agradecimiento de tanto en tanto, para que recordemos lo esencial de la vida: compartir afectos. Y que cada una abra su paraguas particular en su honor. O que se deje empapar. No se arrepentirá.

Un besazo

Lena
*de una canción de "El Último de la Fila", Dios de la LLuvia, con la licencia por mi parte de que en este caso, han sido Diosas.
Foto: imágenes del Google.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo siento mucho, de verdad que siento mucho tu perdida, de corazón, con toda mi alma. Una perdida irremplazable seguro y quizá mis palabras solo sean un eco lejano de lo que un corazón cercano te dijo en un abrazo, deseo que asi sea, aunque se que es así.
Mi madre, mi mamá, aun esta aquí a mi lado y aunque es el ser de esta tierra a la que mas quiero, a veces se me olvida decirselo, se me olvida compartir una sonrisa con ella, pero sé que sabe que la quiero, sé que me quiere. Todo esta bien.
Tu mamá seguro que no se ha ido, seguro que sigue ahí cuidandote, queriendote, protegiendote... una mamá no sé va nunca, porque una mamá es el ángel que nos da la vida a cada uno de nosotros y no nos lo quita nunca.
Sé que va ser duro ahora el camino, pero te tiendo mi sonrisa para que te apoyes aunque solo sea un segundo y te alivie un instante, no ansio más, porque sé que más no puedo ansiar. Cada vez que llueva mirare al cielo en honor a tu madre.
Un beso y ánimo.

Frida

Laura dijo...

El llanto es a veces el modo de expresar las cosas que no pueden decirse con palabras.
La lluvia es la rebeldia hecha música de tu madre en su último adios.
Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin.
Un abrazo colmado de afecto.

(Ya regresé al mundo bloggers)

Anónimo dijo...

Es una preciosidad como has narrado esos sentimientos, esa admiración tan grande hacia esa persona, Luisa, que lo fue todo para ti, tu querida madre!!

No sé qué pensarás cuando te diga que esa misma circunstancia de la lluvia, rodeó también el día del entierro de mi madre en su pueblo natal. Salimos de Alicante (donde falleció) temprano por la mañana, para llegar después de comer a su entierro, que fue en un pueblo de la provincia de Salamanca (de donde yo también soy natural, por cierto) y una vez acabamos de llegar con el furgón funerario, empezó a caer una lluvia intensa, que duró también hasta el día siguiente por la tarde, o sea, unas 24 horas. Ocurrió un 11 de Enero de 1996.
Y no hace falta que te diga el inmenso cariño y admiración que siempre siento por ella, porque también sé que sigue conmigo y te confieso que fue quien me hizo conocer a Bonsai, porque nosotras nos conocimos personalmente otro 11 de Enero de 1997, o sea, al año siguiente!!

Un beso de amistad.

Anónimo dijo...

Es curioso, en los momentos Importantes de personas Importantes se crea una reunión especial de lo que yo llamo "Los Honorables",fenómenos, elementos, situaciones y sensaciones tanto de la Naturaleza misma, como del mundo extrasensorial.
Para decirnos o recordarnos cuán Honorable fué ,es, esa persona...
Tu madre es una Honorable mi madre también y por ello siempre las honraremos
Un fuerte abrazo, no escatimemos ninguna de nuestras emociones-expresiones: llorar, cantar, bailar, reir... son parte de la vida y ellas que fueron GRANDES VITALISTAS se lo merecen TODO
Demos paz al espíritu, la calma más apreciada es la llega trás una gran tormenta.
África

Lena de mar dijo...

Hola Frida,
me reconfortan tus palabras, es muy cierto que una madre no se va nunca, siempre permanece para protegernos. Dile que la quieres, díselo, aunque lo sepa, le encantará escucharlo. Abrázala mientras sientes su calor. Que viva la lluvia en mi madre!!! En su honor y por todas las madres...

Un abrazo enorme y gracias de nuevo

Lena

Lena de mar dijo...

Hola Bonsai,

me alegro de leerte de nuevo. Escribir lo que tú escribes en tu blog también es un acto de amor hacia Mila. Vaya pareja hermosa hacéis las dos. Me alegro de vuestros diez años, 8 meses y un día. Parece una condena, jaja, aunque es una decisión que tomáis cada día: seguir juntas y enamoradas.
Mi madre, en su último aliento, bailaba... sé que mi padre, fallecido en agosto de 1996, la vino a buscar para bailar un tango. Gracias por tus palabras y por tu afecto,

Lena

Lena de mar dijo...

Hola Mila,

las coincidencias no existen. Existe el destino que buscamos... encontraste a Bonsai porque la buscabas. Porque deseabas amar y ese día tan especial fue el momento adecuado. La vida tiene estos detalles. Justo en el primer aniversario de la muerte de tu madre... cuando dicen que es un momento delicado en el proceso de duelo, encuentras a tu pareja. Es maravilloso.

La lluvia compartida por nuestras madres nos une. Me alegro. Así la energía de sus recuerdos se multiplicará con las nubes grises.

Un abrazo inmenso,

Lena

Lena de mar dijo...

Hola Afri,

cuánta razón tienes, la vitalidad es la mejor cualidad para definir a mi madre. Una dona d'empenta (se diría en mi lengua materna). Las emociones, hay que dejarlas fluir, como los ríos... es inevitable detenerlas, siempre surgen como estallidos y nos liberan de tanta tensión acumulada.

Gracias por tus sabios consejos. Espero que encuentres la ansiada calma.

Un beso,

Lena

Anónimo dijo...

Hola mi vida
El día que te conocí también hacía 1 año y 1 día que había muerto mi padre. Fuiste un soplo de aire fresco y la luz que ya siempre guiará nuestro camino juntas. Tengo mucha suerte de que uses mi hombro (entre otros) para llorar y tu corazón para amarme.
Cariño la padrina siempre estará con nosotras.
Te kiero.

Amapola

Anónimo dijo...

El agua es fuente de vida, sea cuál sea su presentación; a modo de lluvía, de mar, de lágrimas "imprevistas" (de rabia iracunda o tristeza infinita)....
Mamá Luisa abonó de buena tierra fertil tu corazón, recipiente idóneo para el Amor y ahora está siendo regado para que crezca y alcance su máximo explendor
Aveces ese crecimiento duele parece que el corazón se fuese a partir en dos, entonces es el momento de dejarse mecer en las alas del viento él calmará tu dolor.(No para disfrazarlo, no para distraerlo)
"La respuesta está en el viento"

África