Es sabido que cada casa es un mundo. Y cada familia, un submundo. Cuando nos juntamos la familia en pleno para comer se produce una gran algarabía y llegan a sucederse escenas casi surrealistas... hasta hemos llegado a traficar con champiñones. Os explico: el mismo champiñón pasa de plato en plato, hasta que llega a un o a una comensal a quien le gusta, pero que odia las alcachofas, que hacen el camino a la inversa de plato en plato de nuevo hasta llegar al plato de alguien a quien le gusten.
Pero lo mejor viene cuando hay paella mitxa.
En mi caso, si no aviso previamente y me cae alguno, yo trafico con los mejillones. Los voy pasando a diestro y siniestro (literalmente a derecha y a izquierda) y según la bondad de alguna hermana o algún sobrino... me los cambian por alguna gamba solitaria. Yo considero que salgo ganando, aunque ya sabemos que para los gustos se hicieron los colores. En la mayoría de las veces no importa que me vaya a ningún plato lejano, pues a Amapola le chiflan y se los cedo con todo mi amor!!!
Si este tráfico indiscriminado sucede en casa propia, no pasa nada: todo queda en familia. Lo peor es que, cuando de año en año (por no decir de década en década) salimos a comer a algún restaurante, la cosa tiene delito. Traficamos con espárragos trigueros, patatas, zanahorias... es un desfile de verduras, hortalizas y otros manjares, que no tiene parangón.
Se dio el caso una vez de una seta que recorrió la mesa entera hasta llegar de nuevo al plato del que salió... y es que estaba algo seca, la pobre!!!
Se dio el caso una vez de una seta que recorrió la mesa entera hasta llegar de nuevo al plato del que salió... y es que estaba algo seca, la pobre!!!
Que viva el tráfico de verduras varias!!!
Abajo el tráfico de niños y niñas!!
Abajo el tráfico de mujeres!!
Abajo el tráfico de drogas!!
y también abajo el tráfico de la M-30 y otras M en hora puntaaaa!!
Olé por mi familia!!! tan espontánea, tan auténtica y tan .................................
(poned vosotras el tercer adjetivo, el primero que os venga, pues yo ya no puedo ser objetiva en este caso, jajaja)
Os mando besos sazonados con un toque de tomillo o de romero (al gusto)
Lena
Fotos: imágenes del Google.

4 comentarios:
A eso lo llamo yo TRAFICAR COMO DIOS MANDA y no los pringaillos esos que andan trapicheando con armas de destrucción masiva que luego no existen y encima van y casi nos matan a todos de susto!!! Aunque parece que le han cogido el gustillo y todavía siguen tozúdamente matando a seres inocentes los muy cretinos y perversos!!
Me apunto al tráfico de verduras, al de mejillones marinos no de uñas sucias :D al tráfico de besos, de mimos, de sonrisas y de canciones, TE CAMBIO MANOLO GARCÍA por ESTRELLA MORENTE O CAMARÓN!!!
OLE tu familia TAN COJONU**!!!!JA,JA,JA,JA ;D
Besitosssss con alegrías y pasodobles de humor.
¡Buen finde niñas!
jajaja... gracias mil, mil-a!
amapola también le llama mejillones a las uñas de los pies!!! qué gracia!!! yo trafico con los marinos, claro.
Te cambio "sólo un poco" de Manolo García, que es una de mis favoritas, por la que tú quieras de Estrella Morente...
Besos de ida y vuelta sin pasar la aduana
Lena
Tengo envidia de tú familia, la espontaneidad es algo que me encanta.
Hola Dable,
si algo tenemos en nuestra familia es espontaneidad!! a raudales... seguro que en tu familia tendrán otra cualidad, diferente, aunque también necesaria.
Besos espontáneos para ti,
Lena
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