lunes, 12 de noviembre de 2007

La pasión (Jeanette Winterson)

“(...) Remo hacia las afueras, pasando junto a las casas que penetran en el agua. Paso junto al casino, junto a los prestamistas, las iglesias y los edificios oficiales. Y salgo a la laguna, con sólo el viento y las gaviotas por compañía.

Hay una certeza que viene con los remos, con el sentido de generación tras generación poniéndose en pie de este modo y remando así, con ritmo y facilidad. Esta ciudad* está llena de fantasmas que se ocupan de los suyos. Ninguna famila estaría completa sin sus antepasados.

Nuestros antepasados. Nuestras posesiones. El futuro se predice desde el pasado, y el futuro sólo es posible como efecto del pasado. Sin pasado ni futuro, el presente es parcial. Todo el tiempo está eternamente presente, y por ello todo tiempo es nuestro. No tiene sentido olvidar, y soñar tiene todo el sentido. Así se enriquece el presente. Así se completa. Esta mañana, en la laguna, con el pasado a mi lado, remando junto a mí, veo el futuro brillando en el agua. Me veo a mí misma en el agua, y veo en las deformaciones de mi cara lo que podría llegar a ser.

Si la encuentro, ¿cómo será mi futuro?
La encontraré.
La pasión está en algún lugar entre el miedo y el sexo. La pasión no es tanto una emoción como un destino. ¿Qué puedo hacer ante este viento sino izar la vela y dejar los remos?

Amanece.
Pasé las semanas siguientes en un agitado estupor (...)

Fragmento de La pasión
Jeanette Winterson.
Narrativas / Edhasa
Traducción de Elena Rius.
Escrita en 1987. Editada en España en 1988.

*Venecia.

Gracias, Isabel, por regalarme este libro, y con él, su título y la certeza de que llegaría a encontrarla (como así ha sido). Y me alegro de que tú también lo hayas hecho.
Y gracias también por avisarme de que el primer capítulo del libro es un peñazo napoleónico total y que hay que tener paciencia en su lectura, pues pasado este capítulo el resto es de una belleza evocadora, donde se narra la leyenda de la joven Vilanelle, una misteriosa veneciana de pies palmeados...

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué estupenda lectura, La pasión de
Jeanette Winterson!
Además conozco Venecia y entiendo esa similitud del pasado y los fantasmas que lo habitan, porque esa ciudad se caracteriza por eso, por ese pasado escrito en cada edificio por donde los fantasmas al anochecer vagan y flotan en el canal, como peces en el agua... No entendería Venecia sin su nostalgia, sin los "ataudes- góndola" y sin esa solemnidad de sus estrellas.
La pasión siempre es más sublime cuando se puede conjugar con el amor.
Besitos venecianos al anochecer jugando a contar estrellas.

Lena de mar dijo...

pues nosotras no conocemos Venecia, una pena, snif, snif...
Totalmente de acuerdo, amor-pasión, hay algo mejor??

Besitos violeteros con alma gondolera

Anónimo dijo...

Todavía no he encontrado un libro que me mostrara y hiciera sentir tal pasión como el que has citado. Fue todo seguido, encontrarlo y encontrarte, y no hubo mejores manos ni mejores ojos ni mejor alma en los qué depositarlo...

maslama dijo...

hola lena;
tengo impresión que Jeanette Winterson es una escritora de frases, si bien un poco floja como narradora..

de vez en cuando me viene a la cabeza esta cita suya, creo que es de 'Escrito en el cuerpo'..

«mal está sellar lo ilógico con un beso, pero yo lo hago una y otra vez.»

besos reflexivos,

Lena de mar dijo...

Isabel, el libro está en buenas manos, como tú bien dices, y lo he ido prestando y recomendando a mis amigas, pues La pasión nos une en este largo caminar!!!

Post-griposa y todavía convaleciente sigo...

Besotes para Alexandra y para tí con todo mi cariño,

Lena de mar

Lena de mar dijo...

Hola Maslama,
yo no habría definido mejor la literatura de Jeanette. Estoy de acuerdo contigo. Yo creo que es una prosa poética (por eso me gusta tanto a mí), que llega a momentos sublimes abandonando un poco la consistencia argumental. Bueno, la vida también es así, llena de momentos, aunque en algunas etapas no entendamos nada, jajaja...

Sólo por esas frases, como la que tú has puesto de ejemplo, vale la pena leerla...

Besos desde mi isla,

Lena de mar