martes, 17 de marzo de 2009

Con nombre propio

Esther, César, Chucho, Blanca, Ivanna, Anamaría...

Me gusta saber el nombre de las personas con las que tengo que hablar, aunque sea un momentito. Y no sólo de las personas, sino también el de alguna que otra fierecilla a la que le gusta la sombrita de una vieja barca varada.

¿Habéis pensado en la cantidad de personas con las que nos comunicamos a lo largo del día? con algunas de ellas incluso lo hacemos a diario y desconocemos su nombre.

Y es curioso lo sorprendida que se queda la gente cuando le preguntas cómo se llama. Hasta la fecha todavía nadie se ha negado a decirme su nombre, pero sí que he notado expresiones de extrañeza en algunas personas, que tal vez se sientan un poco intimidadas... nada más lejos de mi intención como comprenderéis!!

En Lanzarote se lo pregunté a:

Esther: recepcionista del aparto-hotel.

César: que nos atendió en la oficina de alquiler de coches de Playa Blanca.

Un pescador de Caleta de Famara: aunque no le pregunté su nombre sino el de su perro, Chucho (rarezas mías)

Blanca: guía de la "Cueva de los Verdes"

Ivanna: camarera del bar de la Villa de Teguise que nos hizo una foto a las cuatro.

Anamaría: vendedora de quesos en el mercadillo y analista de economía.

Cuando pronuncias el nombre, es como abrir una puerta.

Y es que me gusta la cercanía... y como diría Glora, además de escribir, también me gusta hablarrrrrrrrrrrr (hay que ver lo charlatana que soyyyyyyyyyyyyyyy)

Bueno, chicas, sigo con resaca emocional. No hago más que mirar las fotos del viaje...

Abracitos salinos

6 comentarios:

Marcela dijo...

qué guapo eso que dices, el nombre humaniza a la gente y todo el mundo agradece que se le personalice; aprendida la lección, Lenita, me lo anoto para incorporarlo a mi vida cotidiana. Un besín, resacosa.

Morgana dijo...

mmmmmm... Ivanna! jajajaja

marga dijo...

yo también me sorprendería si un extraño me preguntara mi nombre...
dudaría un poco pero se lo diría, no sé mentir

salu2

Mari Triqui dijo...

"Cuando pronuncias el nombre, es como abrir una puerta"... qué preciosidad de palabras y cuánta verdad!!

No, aún no he terminado de corregir, qué más quisiera... pero me merezco un kit kat, jajaja...

Besos para las dos!

farala dijo...

toda la verdad y con cuanta humanidad expresada... nombrar es que la gente empiece a existir; por eso es lo primero que hacemos cuando nace un bebe: nombrarle, para que se convierta en alguien... si no sabemos el nombre de la gente con la que tratamos los estamos tratando de alguna manera como objetos...
saludines

Mármara dijo...

Comparto lo que dices punto por punto. Yo también soy de las que siempre pregunto el nombre. Detesto las distancias.