Os voy a contar algo hermoso. Hermoso porque es la primera vez que se escribe un libro así. Se trata de un libro que habla sobre las activistas feministas que trabajan por los derechos humanos de las mujeres en todo el mundo. Es la primera vez que en lugar de preguntarles a cada una de estas mujeres: ¿a qué te dedicas?, ¿en qué consiste tu trabajo? se les ha preguntado: ¿cómo te sientes?, ¿qué haces tú para cuidarte? bufffffffff. Y como resultado de más de cien entrevistas a mujeres activistas de 45 países distintos ha sido el libro titulado ¿Qué sentido tiene la revolución si no podemos bailar?, escrito por Jane Barry y Jelena Djordjevic. Jane es activista por los derechos humanos y escritora y Jelena es activista feminista que trabaja para prevenir la violencia contra las mujeres y la trata de blancas en los Balcanes. Está editado por el Fondo de Acción Urgente por los derechos humanos de las mujeres. El título del libro está basado en una frase que se le atribuye a la anarquista, feminista, activista, editora, escritora, maestra, exconvicta y agitadora Emma Goldman, nacida en Lituania en 1869 y fallecida en Canadá en 1940.
La versión castellana del libro circula por internet en formato pdf. Y la asociación feminista ADIBS (Associació de dones de les Illes Balears per a la Salut), de la que yo formo parte, ha conseguido que el Institut Balear de la Dona (Instituto Balear de la Mujer) lo traduzca al catalán y sus ejemplares se puedan distribuir de forma gratuita. El prólogo a la edición catalana está escrito por una querida amiga mía: Nina Parrón Mate. Gracias, Nina, por tus certeras palabras.
¿No es hermoso?
Aquí os dejo un trocito de este libro, imprescindible para todas las mujeres activistas interesadas en su salud y bienestar:
Volviéndole el alma al cuerpo
Estamos al comienzo de algo importante.
Es posible que las activistas se sientan incómodas hablando de sí mismas, pero están comenzando a hacerlo. La idea de que lo personal realmente es político ha dado un giro completo: no sólo tenemos derecho a hablar abiertamente de lo que nos preocupa en nuestra ‘vida privada’ sino que también tenemos el derecho (y la responsabilidad) de garantizar que ella se considere tan importante como nuestro trabajo público.
Y esto significa que los movimientos de mujeres se están dando cuenta, con mucha fuerza y cada vez en mayor medida, de que ha llegado la hora de hacer del bienestar y la sostenibilidad prioridades.
Bisi Adeleye-Fayemi resumió esto de una manera hermosa en su elocuente llamado al cambio:
"La atención a las necesidades físicas, espirituales y emocionales de las mujeres ha sido uno de los puntos más débiles en nuestro trabajo como feministas. En las propias esferas sociales e institucionales en las que operamos, los efectos combinados de la reacción cada vez más fuerte contra el movimiento de mujeres, el acoso por parte de los medios de comunicación, los fundamentalismos culturales y religiosos, las presiones resultantes de tener que liderar organizaciones, y los desafíos que implica encontrar un equilibrio entre las obligaciones familiares y las profesionales, hacen que a cada una le resulte muy difícil conservar su energía.
Muchas de nosotras estamos cansadas, desgastadas, deprimidas y enojadas, y muchas hemos pasado por periodos de crisis intensas que se caracterizan por rupturas en los relaciones, problemas con las familias, traiciones de personas en las que confiábamos, amargura y dolores profundos. Cada vez somos más cínicas y cada vez actuamos de manera más mecánica. Y si bien muchas somos conscientes de todo esto, raras veces lo hablamos. Pese a que el nuestro es un movimiento que ha florecido sobre la base del lema ‘lo personal es político’, no hemos reflexionado mucho sobre cuánto de lo que hacemos por y con otras es tanto ‘personal’ como ‘político’.
Necesitamos regresar a las antiguas estrategias feministas de concientización y desarrollo de la autoestima de las mujeres. Necesitamos enseñarnos a nosotras mismas a sentir el dolor y a hablar de las cosas que nos pasan, en lugar de negarlas o de buscar alivio en los lugares equivocados.
Debemos aprender a gustarnos, respetarnos y amarnos las unas a las otras y, lo que es todavía más importante, a disfrutar profundamente de hacerlo.
Queremos volver a darle alma a nuestro movimiento.
Esta es simplemente una forma entre muchas de devolverle el alma.
Empezamos por hablar de nuestra propia sostenibilidad como activistas. Ponemos lo personal sobre la mesa. Desafiamos los tabúes. Preguntamos, aunque todavía no tenemos las respuestas.
Empezamos por romper el hielo.
Que lo público y lo personal no sólo se refuerzan mutuamente sino que están ligados de manera inexorable.
Lo dicho: un libro imprescindible... si alguna de vosotras lo quiere leer en castellano, se lo mando por correo electrónico y quien lo quiera en versión catalana, se lo puedo mandar en formato papel por correo ordinario.
12 comentarios:
Empecé enseguida con su lectura.
También se lo envíe a algunas amigas que formaron parte de una asociación de mujeres de aquí de la zona. La mayoría de ellas han tenido que dejar de participar de forma activa en la asociación por falta de tiempo. La verdad es que a las mujeres, especialmente a las que somos madres, nos falta tiempo para casi todo, a veces hasta para leer...
Me está gustando el libro. Me está ayudando a reflexionar y el título es un lujo, un grito de guerra...
Muchos besos para Amapola y para ti!
Querida Glora, supe enseguida que te gustaria este libro. El titulo es una interpretacion de una frase que se le atribuye a Emma Goldman, anarquista feminista que nacio en Lituania en 1869 y murio en Canada en 1940. Voy a poner un enlace en el titulo del libro que redireccione a la explicacion de esta frase.
Tomate tu tiempo, vas a disfrutar. Y el final te gustara especialmente.
Le doy tus besos a Amapola y los mios me los quedo yo con mucho gusto, por supuesto!!!
un abracito salino de isla a isla
Glora, no he encontrado el enlace donde explica lo de la frase, pero he añadido un comentario en el post sobre el origen del titulo del libro.
Besitossssssssss
Parece interesante y desde luego da en el clavo.. creo que las mujeres activistas que nos hemos dejado la piel en la reivindicación pública y privada nos hemos abandonado un poco en lo personal... ¿podrías pasarme un ejemplar en castellano?
el ámbito de lo personal...literalmente, una conquista histórica.
Besos!
Olvidarnos de nosotras mismas ha sido, es, una constante en las mujeres. En todas. Feministas, o no; madres, o no. De nosotras y de nuestro bienestar, y de nuestra autoestima...
Creo que necesito ese libro, Lenita.
Hola Ico,
he buscado en tu blog tu correo electrónico, pero no doy con él. Si me escribes a lenademar@gmail.com te mando el libro encantada.
Besitos salinos
Cuánta razón tienes Morganita... el día que nos miremos más adentro que afuera será un día histórico.
Yo, por mi parte, ya he empezado este proceso... a ver dónde me lleva...
abracitos salinos
Mármara, preciosa, te mando el libro ipso facto!!
besines salinos
Una de las cosas que a mí más me ayudan a cuidarme y a seguir con energía en el activismo es el juntarme con otras mujeres feministas, porque entonces recargo las pilas y sé que lo que hago es necesario. De todas formas, qué razón tiene el trocito que pusiste de que es un trabajo con muchas presiones, y con muchas agresiones y eso acaba quitando energía a cualquiera. Leeré el libro en cuanto tenga tiempo.
A ver...
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