sábado, 22 de agosto de 2009

Hay días que se repiten

Quiera o no quiera, cada año tendrá su 22 de agosto. Me gustaría no tener memoria episódica. Me gustaría (a veces) que los números, las fechas, no se quedaran grabadas en mi mente con tanto ahínco. Preferiría repartir este maldito don con personas que lo necesiten más que yo...

Quiera o no, siempre vuelve. El 22 de agosto ya está aquí. Y me recuerda que hace exactamente dos años que no puedo abrazar a mi madre. Dos años!! ¿poco?, ¿mucho? no sé bien qué decir... es un tiempo ambiguo, elástico, persistente, devorador, creador de multiplicidades y generador de complicidades... este mismo día de duelo, pero en otra fecha, se va replicando en los seres que me rodean. Amigas y amigos que también este año han perdido a sus madres... como mi amiga Teresa o mi amigo Pep. Ellos recordaran el año que viene otro número y otro mes exactos... otra fecha que se quedará grabada en su mente, hay días que se repiten aunque no queramos... y todo vuelve a nuestra memoria como si solamente hubiera pasado un segundo.

¿Cómo era yo hace más dos años?
¿Cómo he sido en estos dos últimos años?
¿Cómo soy ahora?

He evolucionado. Lo sé. Con la misma esencia, aunque distinta actitud. En su momento, al poco de fallecer mi madre, me dije a mí misma (más que decírmelo, lo sentí en lo más profundo) que su muerte sería lo peor que me pasaría en toda mi vida... que nada más doloroso podría sucederme... aprendí desde entonces a relativizar. Y, efectivamente, ahora soy una resiliente feliz, que disfruta de compartir sonrisas, caricias y besos por doquier. Ahora soy una mujer que mira la vida de frente, de tú a tú, atesorando cada momento como si fuera el último. Y cada momento, cada conversación, cada mirada, cada instante es único en su belleza. Y yo aprendo a valorarlos, a nombrarlos, a disfrutarlos al máximo...

Hay días que se repiten, pero ninguno es idéntico. Quiero vivir como mi madre me enseñó: sin miedo. Y lo estoy consiguiendo... soy digna hija de mi madre.

Mumareta (mamaíta), in memoriam.

19 comentarios:

Pena Mexicana dijo...

tu también eres de las mías... celebremos la vida, porque ellas lo querían así y porque nos lo merecemos. Besos

Lena de mar dijo...

gracias, pena mexicana!!!

por la VIDAAAA!!!

Candela dijo...

Es curioso. Esta madrugada antes de acostarme estuve escribiendo un post sobre la resiliencia, para conectar con el que luego escribí sobre "mi casa de los espíritus". Pero al final dejé el de la resiliencia en borrador. Hoy me encuentro con que tú hablas de ello. Me ha encantado la coincidencia.

Celebremos la vida ya ausente de las personas que quisimos y sigamos la nuestra. Es lo que tenemos.

marga dijo...

es así, creo que empezamos a comprender algo acerca de la vida recién cuando un ser muy querido muere, en mi caso fue la muerte de mi tía en febrero del 2004

el duelo me llevó muchos años... creo que recién el año pasado pude empezar a hablar de eso sin estallar en lágrimas

un abrazo

Anónimo dijo...

Proclamo un brindis,
por ellas,y, ellos.
Por los seres queridos que están
y un día se fueron.
Por quienes regaron el camino de risas, lágrimas y sueños.
Por ELLAS. Por ELLOS.^
Por ser quienes fueron.
Por ellas,y, ellos
POR QUE VIVIERON.

El próximo 3 de octubre hará ya cinco años del fallecimiento de mi madre.
Ella descansa y yo cada día la siento más cercana, si cabe.
Hoy al pasar por delante de su fotografía la he saludado con un Guapa, sin ningún dolor, es más con una sonrisa.
El tiempo nunca será medida para el alma.

Un fortísimo abrazo

África

Marcela dijo...

hago el brindis que propone África y te acompaño, sabes que sí, en el sentimiento que tienes este día. La otra semana me pasó una cosa curiosa, no sé si buena o mala, me olvidé del día exacto que falleció mi madre.

farala dijo...

qué post más emotivo; me has emocionado... precioso sentimeinto el que has conseguido tras el duelo: vivir, a tope, sin miedo. un beso enorme.

Ico dijo...

Pues sí ... buena filosofía.. vivir intensamente el día...

Lena de mar dijo...

Hola Candela,
espero que publiques tu post sobre la resiliencia!

Lena de mar dijo...

Hola Marga,
hay duelos que duran toda nuestra vida...

Lena de mar dijo...

Hola Afri,
tu profundidad me conmueve... me encanta lo de que "el tiempo nunca será medida para el alma". Muy cierto!!

Brindo contigo y con todas vosotras.

Por la vida!

Lena de mar dijo...

Hola Marcela,
sólo puede ser algo bueno ese olvido, porque cualquier día del año la tienes igual de presente.

Gracias por brindar.

Lena de mar dijo...

Hola Farala,
la emoción es un sentimiento que no pasa por la razón.

Lena de mar dijo...

Hola Ico,
en eso estoy, todos los días de mi vida.

Mármara dijo...

Qué suerte, haber tenido una madre a la que puedas homenajear, convirtiéndote en la persona que ella te enseñó a ser. Y, qué pena que ya no puedas abrazarla en persona, aunque la abraces, cada día, en tu corazón.

Lena de mar dijo...

Hola Mármara,
efectivamente, la abrazo todos los días desde el corazón. Y consigo ser feliz cada día, pues depende de mí, de mi actitud ante la vida.

Un abrazo intenso para ti, para Bilbo y para Tiza

Hormiga rebelde dijo...

Un abrazote enorme, wapa.
De esos que tu y yo sabemos.

Mari Triqui dijo...

Hola preciosa!
Me encanta tu "mirada", qué importante es la actitud y qué buena elección la tuya... te leo y aprendo contigo...
Estoy con Marga cuando dice que empezamos a comprender algo de la vida cuando un ser muy querido muere.
Mi madre también falleció en agosto. No recuerdo nunca el día exacto, ni cuántos años hace... y no quiero castigarme por ello... supongo que es mi ¿insconsciente? manera de olvidar...
Un ABRAZO ENORME...

Anca Balaj dijo...

Yo no tengo recuerdos del día en que murió mi madre, ni apenas de ella, ni sé cómo hubiese querido que viviera mi vida porque no le dio tiempo a enseñarme. Pero cada año el 22 de enero, pienso en ella. Y muchas veces me pregunto qué aspecto tendría ahora. Ayer mismo me acordaba de ella y eso que hace 36 años que no está. Hoy tú me has hecho pensar en ella y mañana quién sabe qué otra cosa será.

Es cierto, es la mayor de las pérdidas posibles. Y, ahora que lo pienso, sí me ha enseñado como vivir, me ha enseñado que nunca sabes cuando acaba tu tiempo, por joven y sana que seas. Que hay que aprovecharlo y ser feliz. Que vale la pena.

Es un tema que toca hondo.