martes, 1 de junio de 2010

Los roles en la familia

Cuando mi madre murió y habiéndose muerto mi padre 11 años antes, me quedé sin techo, o eso es lo que me dijo mi médica. Esta sensación de desamparo no se asemeja a ninguna otra que haya vivido y sé cierto que a ninguna que viviré. Soy la hija menor de cuatro. Encima de mí, mi hermana Sita, con casi diez años más que yo. Encima de ella mi hermano Toni, con catorce años más que yo. Y encima de él mi hermana Tere, con dieciocho años más que yo. Con cada una de mis hermanas y con mi hermano tengo relaciones distintas. Estas relaciones han ido moldeándose con los años, sobre todo porque yo siempre he sido (y sigo siendo) la pequeña y siempre me han visto así, pero al ir creciendo, ha cambiado mi rol en la familia y he tenido que asumir (con agrado) tareas que yo misma nunca hubiera pensado que tendría que asumir. Ser la pequeña no me impide tener fortaleza, cualidad que he ido atesorando con la madurez y con el autoconocimiento y el crecimiento personal. Hace ya mucho tiempo que, primero mi sobrina y luego mis sobrinas nietas me han desbancado en eso de ser la pequeña de la casa y ahora cuando se habla de "sa nina" (la niña) es muy difícil detectar de quién concretamente se está hablando porque depende del contexto: yo soy "sa nina" para mi hermana mayor y para mi hermano, pero mi hermana mediana tiene su propia "nina". Mis dos sobrinos mayores, Juan Antonio y David, tienen sus propias "nines", por tanto, siempre hay que especificar cuando se elige este apelativo cariñoso.

Los roles en la familia van cambiando: pasamos de los roles que nos asignan a los roles que elegimos, con mayor o menor acierto, y tenemos que ir adaptándonos a los nuevos tiempos y a las nuevas situaciones. Al quedarnos huérfanas mis hermanas, mi hermano y yo, se han removido muchas cosas, han aflorado muchas otras y se han consolidado otras tantas. Ahora que ya no tenemos el puntal, la aglutinadora de afectos, la matriarca Luisa todo es distinto y vamos asumiendo, poco a poco, el nuevo rol que tenemos y recolocándonos como mejor sabemos.

Si algo tengo claro en esta vida es que si mis hermanas y mi hermano o algún otro miembro o miembra de mi familia necesita apoyo, allí voy a estar yo para dárselo. Incluso, en muchos casos, basta con estar ahí, ofreciéndote para escuchar, para acompañar, para compartir no sólo las alegrías, sino también esas visicitudes que nos quitan el sueño y que, tras asumirlas y afrontarlas, nos hacen ser más fuertes y más flexibles.

Recordad que si algo es muy rígido al final acaba rompiéndose, en cambio, un junco se dobla con el viento, pero no se rompe y al cesar el viento, vuelve a su posición inicial.

Abracitos salinos

11 comentarios:

Mayela Bou dijo...

Hace algún tiempo encontré éste poema en Internet, no se de quien es, pero al leer tu post, lo he traído a mi memoria, por que me salpica el sentimiento de amor y hermandad que existe entre los hermanos. (también soy la ultima, la benjamina)
Un beso bonita, que los disfrutes...


POEMA PARA MI HERMANO

Entre tú y yo siete tristezas se sorprenden
(alma marina, curiosidad de palabras,
pasos recientes, biberones nuevos,
un triciclo, dos dientes y una escalera).
Son los que dan partida a nuestros lazos
un mismo vientre y los mismos pechos
ahí nos conocemos, desde la fundación
desde las edades líquidas e intranquilas.

Yo te abrazo como el aire, como el agua,
mi sangre lleva tu sal y mi sal tu sangre,
somos semillas de un mismo huerto
frutos salidos de la misma humilde rama.

Tu corazón tiene latidos de paloma
y el mío te vigila con vista de águila
desde tu primer y tambaleante paso
hasta la ultima gota de la ultima lágrima.

Te miro, tan lejano a veces, solitario,
perseguido de raíces que no son tuyas
ni fronteras que no acercan distancias
y sin que sepas te abrazo como antes,
te beso como ayer o como mañana
y caminamos juntos, ya no de la mano,
ni vestidos de color marino a la par,
sino como hombres, con siete soles
y una luna separando nuestras edades
somos tres, la nombramos hermana.

Eres el último atardecer de mis padres
el que canta cuando canto y toca guitarra,
el bastón de alguna herida, el compañero,
el dueño de las estrellas que una vez contamos,
el volantín blanco, el carrete y el hilo,
el dueño de todos los balones y el gol,
socio del mismo cuarto y del té por la mañana.

Antes que llegue el tiempo de las moradas,
cuando elija tu paso el camino del viento sur
y mi rumbo siempre norte siga su curso,
te abrazaré otra vez, quizás como ahora,
cuando las paredes me comen las palabras
y te besaré como mi hermano, niño siempre,
herencia de las uvas y del mar y sus algas
eres mejor que yo, yo soy tu hermano que te ama.

Pena Mexicana dijo...

Es verdad Lena, la sensación de desamparo que entra cuando una se queda sin padres es indescriptible, supongo que no importa la edad aunque si la relación que hayas tenido con ellos.
En mi caso, cuando murió mamá pasé de ser "la chiquita" a ser "el pegamento" entre mis hermanos mayores, hasta que me di cuenta que yo no podría construír las relaciones que ellos mismos no habían elaborado.
Tu post me viene muy bien para una decisión que estoy tomando en estos días, ya te lo contaré depués, besitos de las dos para las dos :)

Anónimo dijo...

hasta hace dos dias no te conocia, ahora me siento una mas en tu mundo, eres transparente es por eso que me gusta leer tu blog.
creo que aunque crezcan otras personas dentro de una misma familia, tus hermanos siempre te consideraran "sa nina", siempre te han visto asi y siempre te veran.
cuidate mucho.
blag

Marcela dijo...

qué razón tienes, Lenita, en que jugamos roles que van cambiando, a mí también me ha pasado.

marga dijo...

qué suerte que tuviste de ser la menor... yo en cambio siempre he tenido que hacerme 'cargo de', por ser la mayor...

a los 3 años mi madre me dijo que yo ya era grande y yo me lo creí, y no pude relajarme desde entonces... todo un tema para terapia jajaja

besos

Ripley dijo...

totalmente de acuerdo contigo. yo soy la mayor de dos. siempre he protegido a mi hermana, pese a que ella está casada y tiene su familia, sigo ejerciendo ese rol, ahora con ella y con sus hijos. poco a poco he ido tomando el rol de ser el apoyo de mi hermana y de mis padres, que aunque se mantienen bien, ya no son jóvenes.

Candela dijo...

Sí que cambian los roles conforme pasa el tiempo, pero yo todavía no he tenido un cambio radical de rol, sino todo muy pausado, casi imperceptible. Supongo que el hecho de que mis padres vivan tiene que ver con ello. Un abrazo.

Anónimo dijo...

El apoyo incondicional, y el amor... que no falte jamás.


He vuelto de la isla azul, y he traído mucha energía. Te dejo una poca. Muah!

Ave dijo...

La sensación de soledad que te sobreviene cuando te quedas sin un padre es brutal; cuando te quedas sin dos dos imagino que es desoladora. Y es un camino que casi todos tenemos que recorrer, sólo que hasta que no te pasa a ti no terminas de entenderlo del todo ni eres capaz de ponerte en los pies de los demás. Lo digo por experiencia.

UN beso grande

Anónimo dijo...

Querida Lena cuando murio mamá nos quedo un enorme vacio a los cuatro,pero no nos dejo solos porque sabemos que cuando necesitamos de alguien, alli esta nuestro hermano o hermana para ayudarnos o simplemente escucharnos, gracias lena por saber escucharme y ayudarme. Te quiero.

Lena de mar dijo...

Mayela: hermoso poema (de hermano a hermano en masculino, pero extrapolable)

Pena: sabia decisión la tuya, espero que haya ido bien.

Blag: bienvenida a este humilde blog! gracias por verme como soy: transparente.

Marcela: y tú que tienes tantas hermanas... buffff

Marga: las "mayores" se llevan siempre la peor parte.

Ripley: demasiada responsabilidad, no?

Candela: disfruta de que tu madre y tu padre todavía vivan, aprovéchalos como sé que haces!!

Farera: gracias por las energías cristalinas de Formentera, un placer.

Ave: gracias por tanta empatía.

Sita: gracias a ti por enseñarme la dulzura y la bondad que desprenden tus ojos y tu corazón. T'estim.