sábado, 8 de enero de 2011

Quererme

A veces me pregunto si no seremos nosotras mismas para y con nosotras mismas, demasiado exigentes. Nos han enculturizado de manera que aprehendamos unas normas que nos empujan a querer siempre más y a estar siempre bien. Y el "siempre" es un adverbio que se conjuga a largo plazo, yo diría que tiene un alto porcentaje de futuro, tendiéndonos la trampa de impedirnos o dificultarnos el disfrutar del presente.

Hace tiempo que siento la necesidad de no exigirme tanto a mí misma. Me permito tener errores y aprender de ellos. Me permito rectificar. Me permito cambiar de opinión. Me permito la licencia de evolucionar a un ser y a un estar más acordes a mis propias creencias, a mis propios sentimientos, e intento hacer que mis propias acciones sean coherentes, aunque no siempre lo consigo y tampoco se hunde el (mi) mundo por ello.

He aprendido que no tengo que hacer nada para que la gente me quiera. La gente me quiere por lo que soy (por cómo soy), no por lo que hago. El ser y el hacer, así como el tener, son verbos interrelacionados, pero no interdependientes. A quienes tenemos y tendremos toda la vida es a nosotras mismas, por eso hay que aprender a vivir(nos) y a convivir(nos).

Sólo siendo yo misma puedo quererme, sólo queriéndome puedo ser yo misma y puedo querer a las demás personas. Se trata de un proceso simple y, a la vez, complicado precisamente por su simpleza. La autoestima es un bien que no es escaso, hay suficiente en la universa para todo el mundo y todo el mundo tendría que cultivarla y hacer que se reproduzca en su propio beneficio. Hay que quererse y disfrutar de una buena relación con una misma para poder afrontar las relaciones interpersonales. Sin un buen equilibrio intrapersonal, no es posible una buena y sana relación interpersonal (a todos los niveles).

Os dejo con un trocito de una canción de Vetusta Morla titulada Saharabbey Road, que le encanta a Amapola: "los días están contados no hay más que temer, tan sólo seremos libres cuando no haya más que perder, si no hay nada más que perder..."

Gracias, Amapola, por quererte y por quererme. Y me doy las gracias por quererme y por quererte. Y a la madre universa, por acogernos.



Nota: cuando digo "nosotras mismas" me refiero a "las personas". 

15 comentarios:

Mayela Bou dijo...

Las personas Lena, debemos buscar todos aquellos factores que nos den felicidad y bienestar, sentirnos cómodos con lo que hacemos, con lo que somos, tener, sueños, ilusiones, convicciones e ideales. Generalmente cuando nos sentimos felices y satisfechos de la persona que somos, nos auto elogiamos, cosa qué los que están a nuestro alrededor rechazan, por temor a enfrentar su desamor para con ellos mismos, su falta de estima o por egoísmos puro y eso nos conduce a tener una negación de nuestras propias virtudes.
Pienso que el verdadero problema de la gente que no se sabe amarse a si misma radica en que siempre están pensando en función de los demás, con el objetivo de caerle bien a todo el mundo u obtener la aprobación de todo mundo.
Desde que somos chiquitas se nos enseña a tener cuidados personales, con nuestro cuerpo visible, bañarse, peinarse, lavarse los dientes, etc., pero no se nos educa a tener un auto cuidado con nuestra higiene mental, no se nos enseña a querernos, a gustarnos, a contemplarnos, a mimarnos o lo que es peor, no se nos enseña la auto confianza.
Me gusta tanto cuando las mujeres avanzamos en este sentido, cuando descubrimos que amarnos es más importante que amar a cualquier otra persona, ya que nadie puede dar lo que no tiene.
Así qué a seguir amadote, mimándote y dejándote amar!
Un beso bonita!

yosune dijo...

Suscribo todas tus palabras Lenina, absolutamente todas.

Besinos¡¡¡

Candela dijo...

Lena, estoy de acuerdo con todo lo que dices y sé que te querré más todavía cuando te conozca cara a cara. A ti y a Amapola.

Muchos besos

Mari Triqui dijo...

Lenita:

Te leo y siento y pienso tantas tantas cosas:

uno-
Cómo me gustaría tenerte aquí escuchándote decir lo que escribes.

dos-
Cómo me ayuda leer lo que escribes cómo me reafirmo en el valor y la importancia de quererme a mí misma...

tres-
Qué suerte tienen tú y Amapola de compartir ese Amor.

cuatro-
Qué alegría más grande que estés en ese momento de aceptación y comprensión...qué felicidad...

cinco-
Qué suerte tenemos todas de conocerte y compartir tus buenas energías y tu forma de ser y de estar...

seis-
Qué ganas tengo de volver a abrazarte... y a Amapola también...

Mármara dijo...

No sé si imprimir la entrada, exceptuando lo de Amapola y tú, claro, ponérmela delante y leerla cad noche, antes de acostarme, a ver si consigo poner en práctica toda la teoría que tan bien me sé.
Gracias, Lenita, por este post, que me ha venido como anillo al dedo.
Un beso muy grande.

iTxaro dijo...

es verdad

y yo ahora mismo estoy en ello, en ser yo misma, en quererme (sobre todo esto último) y subir la autoestima tan "arrastrá" que ha estado en mucho tiempo. Aunque reconozco que no siempre es facil

bonito post, como dice mármara como para leerlo cada noche

besazos

Amapola dijo...

Qué post más acertado, realista y oportuno. A practicar se ha dicho!

Gracias Lena.

Un beso a todas.

cereza dijo...

Suscribo también tus palabras y además me parece que son estos corrientes nuevas los que se van extendiendo con mucha fuerza, la individualización, el dejar de buscar mirada y atención y saberse capaz de vivir por uno mismo.
Decia Victor Hugo que nada tiene tanta fuerza como una idea cuando su tiempo a llegado, y puede que estemos saliendo de la adolescencia hacia la madurez, algo se esta moviendo.

Marcela dijo...

qué razón, tienes, lenita. yo me he propuesto no exigirme tanto y aquí me tienes, por los blogs, en vez de currando, ajajajjaa. Soy más feliz así.

chris dijo...

Ardua tarea la de quererse. Pero cuando yo lo he conseguido me ha quedado una sensación tan cálida que aún en mis peores días me cuesta abandonar...

Debes quererte bien porque es muy sencillo cogerte cariño. Ya ves, luego cualquier madrileña loca se lanza a abrazarte en mitad de una noche helada...

Pena Mexicana dijo...

Lenita cariño, qué afortunada me siento de haberte encontrado a tí y enseguidita a Amapola.
Mi güera y yo estamos completamente convencidas de esto que expresas tan bien y leyéndote nos entran unas ganas enormes de estar otra vez con ustedes aunque fuera por unos días. Es como recargar las pilas, como una experiencia de desintoxicación... en resumidas cuentas la compañía de ustedes dos es sanadora :)
se les quiere mucho y bien, besitos :)

Lena de mar dijo...

Mayela: estamos conectadas, me encanta tu forma de ver y vivir la vida. Gracias, preciosa!

Yosu: me alegro muuucho, pancha.

Candela: sé que vamos a congeniar mucho Amapola y yo contigo y con Pepa, lo presiento!!

Glora: preciosa, yo también tengo muchas ganas de abrazarte y de sentarme en un puf y hablar, hablar, hablar contigo para después eschuchar, escuchar, escuchar tu corazón. Muchos besos míos y de Amapola.

Marmarita: pues no te quites ese anillo para que no se te olvide que lo más importante de tu vida eres tú!!

iTxaro: me alegro de contribuir con mis palabras a lo que ya sabes y conoces tan bien... ahora te (nos) toca ponerlo en práctica, ese es el gran reto!!

Amapola: amora de l'amorería, gracias a ti me quiero más cada día y así puedo amarte mejor.

Cereza: muy cierto lo que escribes, a ver si llegamos a la madurez con plenas facultades!

Marcela: eres una felizona y además, de un tiempo a esta parte, ejerces de ello. Me alegro mucho, ya lo sabes. Carpe diem!!!

Chris: jajajaja... los abrazos cálidos en la noche helada madrileña siempre son bienvenidos!!! a ver cuando vienes por aquí y Amapola y yo te damos algunos abracitos mediterráneos!!

Pena: lo que dices me ruboriza y al mismo tiempo me identifico en tus palabras. Ojalá fuera sanadora nuestra presencia!! aunque mientras sea balsámica, ya es suficiente!! Cuando tu güera y tú queráis repetir visita, ya lo sabéis, aquí tenéis vuestra casa y vuestras fierecillas.

Abracitos salinos y tiernos para todas, todas

Morgana dijo...

...solo queriéndome yo puedo ser yo misma... ahí la has clavao, Lena, ahí la has clavao.

Te quiero mucho, nena.

Besooooooooooooos!!!

MRosa dijo...

Por añadir algo más a lo ya dicho ... tus palabras simplemente exquisitas y de gran sensibilidad, a la par que reales.

Anónimo dijo...

Hi,

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