La otra tarde acudí a una sesión de masaje terapéutico para cuidar mi espalda y regresé dos horas y media después con el alma a flor de piel. El joven terapeuta, que es el hijo menor de una compañera de trabajo, es un chico profundo, sensible, balsámico. Hablamos un rato antes de la sesión y creo que lo de las hernias discales que padezco es lo menos importante que le conté... pues con los duelos que tengo en mi interior, algunos elaborados, otros elaborándose y el último en stand by... la conversación fue por los derroteros del alma, más que del cuerpo. Y sí, él me escuchó atentamente, me acogió y supe que no solamente estaba en buenas manos sino lo que es más importante, en buen corazón. Después del masaje terapéutico de espalda, me habló de la importancia de la observación (auto-observación), del perdón (a una misma), de la respiración... me dijo que cada noche hay que irse a dormir con el corazón (y no con la mente... como suele ser habitual, pensando en que al día siguiente tenemos montones de cosas que hacer... buuuuf). Hay que irse a dormir con el corazón, me dijo, y eso hice. Esa misma noche, con el relax en mi cuerpo y con mi espíritu removido me fui a dormir conscientemente con mi corazón.
Al día siguiente, recibí un sms urgente del banco de sangre y tejidos porque necesitaban sangre de mi grupo sanguíneo. Respondí a esa llamada y esa misma tarde fuí a donar. La enfermera que me atendió me preguntó si habitualmente tenía la tensión baja. No -le contesté- la suelo tener bien. Pues te la volveré a tomar otra vez -me dijo-. Mi tensión sistólica pasó de 8,5 a 9, subió un poquito y me aconsejó beber líquidos antes de pasar a la sala de donación (bebí dos vasos de agua) y me dispuse a donar. Y mientras duraba la donación pensé... estará mi tensión arterial relacionada con mi estado emocional? con la relajación de mi alma? indudablemente, sí, me contesté de inmediato.
Y es que somos seres holísticos, no somos mente por un lado y cuerpo por otro. No somos alma por un lado y espíritu por otro. Somos una amalgama bastante difusa que interacciona constantemente, interdependiente, poliédrica, con una capacidad adaptativa increible que tiende a la homeostasis. Y cuál es el motor que lo domina todo? NUESTRO CORAZÓN. Recientemente, una científica llamada Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia, ha descubierto que nuestro corazón tiene cerebro y que muchas de las decisiones que tomamos no pasan por nuestra mente, sino que es el corazón mismo quien envía los impulsos nerviosos para que se ejecute esa decisión tomada instintivamente... al fin la ciencia descubre lo que ya nos imaginábamos... que el corazón va por su cuenta y que por mucho que la mente intente distraerlo no siempre lo consigue (afortunadamente!!)
Y justo al día siguiente de la donación, mientras estábamos en la sesión de supervisión grupal que mantenemos mensualmente en mi equipo de trabajo, el psicólogo que nos supervisa, en un momento determinado cuando yo estaba exponiendo el caso de una familia a la que estoy atendiendo, me dijo: Es que tú, Lena, tienes mucho sentido común, a lo que yo le repliqué... anda, pues es el menos común de los sentidos... (en tono de guasa). Y al terminar la supervisión, reflexioné desde el corazón y me sentí halagada de que una persona haya verbalizado que yo tengo mucho sentido común, pues es algo que yo nunca hubiera pensado de mí. Se lo conté a Amapola al llegar a casa y se alineó con el supervisor, corroborando lo que él me había dicho. Sentido común, sentido común... qué querrá decir sentido común? (me iba repitiendo suavemente una vocecita en mi interior). Pues todavía no lo sé, pero me gusta.
Tal vez el sentido común sea sencillamente obrar coherentemente entre lo que pienso, siento y hago. Sí, tal vez sea eso... encontrar un equilibrio no siempre fácil de conseguir entre esas tres acciones... se ve que los años, la madurez, las experiencias vitales me hacen tener cada día más sentido común, porque de lo que sí estoy segura es que el sentido común se aprende, no nacemos con él, se practica, se entrena... y si te descuidas, se olvida.
Pues eso, que cada día sé más sobre mí misma: me duermo cada noche con el corazón y con la respiración serena de mi amada Amapola a mi vera y practico el deporte del sentido común. Estoy en plena forma!!! y si a eso se le suma que estoy moldeando nutritivamente mi cuerpazo serrano y perdiendo todas las lorzas que me sobran, ya ni os cuentooooooooooo, jajajajaja!!!
Soy feliz y quería compartirlo. Gracias por leerme.
Abracitos salinos y saludables
8 comentarios:
Que lindo es leerte feliz!!
Sin duda el amor propio y el amor de Amapola hacen de ti una mujer plena!
Siempre es un banquete leerte!
Besitos muchos para las dos!
Mil gracias desde el corazón, Maye, tus palabras también son balsámicas cuando te leo. Por cierto, mis compañeras y el supervisor agradecieron enormemente la aportación que me hiciste llegar sobre las niñas y niños índigo!! Gracias de nuevo de parte de todo el equipo! Y gracias también a tu hermano que facilitó la información. Abracitos salinos y balsámicos.
me alegro de que cada vez estes mejor
que sigas en esta etapa
besazo
Cuánto me alegra saber que te cuidas y te cuidan.
Personalmente considero que el Sentido común es el resultado visible de la escucha activa e integradora del Todo. Hay personas que tienen este sentido tan arraigado que no son consciente de su posesión. Cómo tú dices, se consigue a base de muuucha práctica (experiencia en su ejercicio)
Mil besines Lena preciosa.
Cuánto me alegra saber que te cuidas y te cuidan.
Personalmente considero que el Sentido común es el resultado visible de la escucha activa e integradora del Todo. Hay personas que tienen este sentido tan arraigado que no son consciente de su posesión. Cómo tú dices, se consigue a base de muuucha práctica (experiencia en su ejercicio)
Mil besines Lena preciosa.
Suele sucederme cundo leo tus entradas que quisiera conversar contigo en lugar de dejarte un comentario pero... es lo que hay :)
Cuando mi amiga Patricia estaba dirigiendo un trabajo de investigación que hicimos y revisaba nuestros escritos siempre nos decía que no pusiéramos conclusiones de "sentido común". Yo le decía que eso que ella llamaba sentido común no existía porque cualquier cosa que escribiéramos estaba matizado por nuestras lecturas previas. Pasado el tiempo en otros contextos me han dicho que yo tengo (como tú) mucho sentido común y he optado por sentirme halagada.
En fin mi niña, que las echamos mucho de menos... ojalá podamos vernos este año
besitos
Ay, mi querida amiga! No solo tienes un gran sentido común y un inmenso corazón sin que, también, te acompañan una crítica y magnífica mente, un inteligentísimo sentido del humor y una sensibilidad por la vida que, efectivamente, no te cabe en ese cuerpo serrano!!!
Te quiero mucho, preciosa.
Gracias iTxaro!!
África, preciosa, tus palabras siempre me llegan al corazón. Un abrazo intenso para ti.
Penita, recuerdas mi teléfono??? la conversación será cuando quieras y puedas, bonita. Aquí estoy para charlar, con lo que me gusta a mí hablar, jajaja... besazos a toda la familia y sí, ojalá nos veamos este año.
Morgana, qué decirte a ti? siempre me ruborizas el alma, jajaja... por cierto, me gusta cómo me has definido, me encanta!!!
Gracias a todas por leerme y por dejar vuestras palabras.
Publicar un comentario