miércoles, 11 de abril de 2012

85

...los años que hubiera cumplido mi madre hoy. Estoy ambivalente entre tener que asimilar que no la puedo abrazar más -aunque acuda a mis sueños en algunas ocasiones- y entre sentirla tan viva dentro de mí.

Muchas noches, en soledad y quietud, contemplo la mar oscura y puedo percibir que me susurra al oído entre las olas, o que me guiña un ojo desde alguna estrella titilante... y no puedo más que sentir impotencia, rabia, desasosiego por lo que ya no podré hacer con ella y para ella... luego respiro profundamente para dejar que sea todo lo vivido con ella y para ella lo que me llene de serenidad y de ternura... y es cuando siento toda su energía dentro de mí. Me consuelo en su recuerdo, nítido, fresco, alegre, vital... en todas las cualidades que he heredado de ella y que cada día descubro que son más y más...

Y luego paso a elaborar mi siguiente pérdida, la de mi hermano, más dolorosa por lo inesperada... más intensa por lo cercana, más complicada porque no pude despedirme...  y me pierdo dentro de mí, me confundo, me siento apática, alejada, distante... y cuando consigo conectarme surge un llanto que no creía que llevaba tan dentro, pero que siento necesario, útil, saludable...

Sé que cada duelo es distinto... y aunque el cuerpo tenga memoria y el corazón tenga cerebro, cada duelo hay que vivirlo sin comparación con ningún otro para poder comprenderlo...  y en ello estoy.

Mamaíta, manito... in memoriam!



3 comentarios:

Mayela Bou dijo...

Bello homenaje para tu madre Lenita, sin duda, ella es parte de la fuerza que te hace mujer cada día.
Los duelos siempre nos hacen crecer y aprender a amar en el dolor de la ausencia.
Te abrazo en silencio y busco unir mi alma a la tuya!

desde la balconada dijo...

Ánimo cariña, ¿Qué decirte si todo lo sabes? El dolor también forma parte de la vida y cuando toca... sólo puede vivirse.
Un beso desde el alma.

Lena de mar dijo...

Maye: nuestras almas ya están unidas gracias a la distancia y ojalá que algún día podamos conocernos (re-conocernos).

África, preciosa, acojo tu beso de alma a alma y tu generosidad. Siempre tocas mi fibra sensible.

Un abrazo salino para las dos