martes, 30 de octubre de 2012

Nuestra activista particular

Nuestra activista particular:


Cuando llueve (y cuando no llueve), se moja como las demás.
Sabe cuándo parar y cuándo descansar.
Está aprendiendo a decir que no cuando quiere decir que no y a hacerlo con respeto.
Sabe cuándo le conviene dosificar energías.
Empieza a tener claras sus prioridades.
Tiene un sueño y lo comparte con otras compañeras activistas y se multiplican las posibilidades de alcanzarlo.
Ríe a carcajadas cuando se siente a gusto en una conversación.
Le brillan los ojos de emoción cuando ve a tantas activistas en sintonía: feministas con causa, lesbianas sin pausa... sólo con las pausas necesarias para reponer fuerzas, para reflexionar, para tomar distancia, para seguir aprendiendo de una misma y de las compañeras activistas que la quieren, que la cuidan, que la reconocen.

A nuestra activista particular todo le sale de las tripas, de las entretelas, del corazón.

Nuestra activista particular sólo se parece a ella misma, pues ella misma es su mejor reto.

Nuestra activista particular es auténtica.

Nuestra activista particular está dentro de cada una de nosotras.

No hay dos activistas iguales, todas somos únicas y complementarias.

Nuestra activista particular decide ejercer un activismo saludable porque sabe que su activismo será saludable, o no será.

P.D.: post dedicado a todas las mujeres que participamos (me incluyo) en las Jornadas Activistas de la FELGTB en Madrid los días 26, 27 y 28 de octubre de 2012 y en especial a mi compañera de vida, Amapola, que me acoge todas las noches y a la que agradezco su infinita ternura y su integridad.

1 comentario:

pituenti dijo...

Me encanta.
Aunque no estuve, me ha(s) llegado. Como siempre.

Desde el cariño, la complicidad, el activismo que compartimos...: lo imprimiré para tenerlo a la vista en cada momento.

Un abrazo grande, compañera.