jueves, 10 de mayo de 2007

Sueño en Orión

La quietud de esta nave me reconcilia conmigo misma. Si el viento que sopla en la distancia no se dirigiera hacia aquí yo me sentiría más inquieta. Si pudiera estaría ahora mismo en medio de una plaza a la luz del sol y una chiquilla con un vestido blanco vendría hacia mí me estiraría del pantalón y me pediría si tengo caramelos entonces yo le diría que no y que los caramelos hacen daño a los dientes y que mejor si quiere un helado que es más nutritivo. Entonces tú saldrías por la puerta de la panadería y me mirarías y yo fingiría que algo me ha entrado en un ojo y me hurgaría en él mientras tú, disimuladamente, pasarías de largo pensando que esa chiquilla pegada a mis piernas es hija mía -o tal vez sobrina- y no te imaginarías que no la conozco de nada y que su madre está en la clínica pariendo a una criatura que será preciosa y a quien le pondrán el nombre de su abuelo si es niño y un nombre bíblico si es niña ya que su padre que está en el estanco de aquí enfrente comprando tabaco rubio y unas chucherías no se imagina que a su mujer le tendrán que hacer la cesárea porque el feto está muy alto y un poco mal colocado y su hija está celosa de su futuro hermanito o hermanita y por eso me ha estirado del pantalón y me ha dicho si tengo caramelos, a mí, que odio a los críos pequeños y que no los entiendo nada de nada ¿lo habrá hecho porque se siente sola? Justo entonces tú me mirarías de reojo y yo disimularía fatal y tu te alejarías por la plaza soleada y yo miraría al suelo y descubriría que la niña ya no está pegada a mí y que acaba de tirar al suelo el envoltorio del caramelo que le ha dado su padre y le estira del pantalón en el mismo momento que él está encendiendo un cigarro y su hija le dice: “papá, papá, esta señora también quiere un caramelo, ¿le das uno?” Y su padre atónito me miraría y yo la miraría a ella y ella nos miraría a los dos y tú ya no estarías y por qué me meten los críos en estos líos si son seres extraños que no hay quien los entienda y el padre amablemente me ofrecería un caramelo de algo que parece limón por el color y yo se lo agradecería con una especie de sonrisa forzada y diría un adiós seco y me iría en la misma dirección en la que tú has desaparecido y dejaría al padre y a su hija en la plaza y me imaginaría a mí misma dentro de unos años también con algún crío o alguna cría y borraría sistemáticamente este último pensamiento de mi mente, será este sol terrestre que ya me está haciendo ver visiones mejor me desenchufo y vuelvo a la nave nodriza estos humanos están cada vez más decadentes. La próxima vez escogeré Orión. Allí se sueña mejor.

Mini-relato de ficción para leer de un tirón (en apnea, jajaja)

3 comentarios:

dable dijo...

Realmente me ha producido apnea su lectura. Me ha hecho gracia el ritmo que le has conferido, le da un toque de locura que va a juego con el propio sueño. Voy a respirar un rato.

Lena de mar dijo...

gracias, Dable, entonces objetivo conseguido, jajaja. Eso de no poner comas es lo ke tiene! esta es mi vena surrealista...
Gracias por tu comentario.

Lena

Anónimo dijo...

migajasdelamente.blogspot.com