Hoy han dicho en las noticias que es el día de la persona "donante". Resulta admirable que España sea el primer país mundial en donaciones de órganos. Creo firmemente que la vida es hermosa y si en algo tenemos poder de decisión, como en este caso es nuestro cuerpo, qué mejor manera que contribuir, en lo posible, a que otra persona tenga mejor calidad de vida, e incluso, en casos extremos, recupere o mantenga la vida misma.La generosidad no puede medirse, aunque la gratitud tampoco. Detrás de una persona donante hay otra, hay miles, que son "posibles recibientes" si se me permite la expresión. Nunca se sabe cuando nos puede tocar vivir una situación así. Ya sea en propia carne o porque la persona amada, o una amistad o una familiar, necesiten un órgano para seguir viviendo. Admiro a las personas que han pasado por un proceso de estas características y, gracias a su coraje, a su valentía, a su paciencia, a su tesón y a la buenaventura (o al destino) les llegó uno o varios órganos donados, recibidos a tiempo y tolerados. Un transplante es una esperanza. Y admiro también a las familias, por saber estar ahí al pie del cañón.
Por mi parte, aporto mi granito de arena pues desde hace casi veinte años soy donante de todos los órganos y, ahora que ya se puede, voy a hacer mi "testamento vital" pues no quiero servir de cobaya para la ciencia, quiero vivir y morir dignamente. Por eso dejaré escrito que mi deseo es donar lo que quede de mi cuerpo y pueda servir para las personas que lo necesiten. No me asusta hablar de ello, pues si existe alguna certeza es que la muerte es algo (lo único) que sabemos que nos llegará algún día.
Para todas aquellas personas solidarias, para todas aquellas personas que han sido transplantadas con éxito, van estas letras.
Bona nit!!!
3 comentarios:
Me gusta tu actitud y las ideas tan claras respecto de este tema, que por otro lado, produce pavor y terror a mucha gente. Yo, después de donar los organos que pueda, tengo dicho que me incineren y me entierren junto a un olivo que hay en el jardín. No quiero formar parte de la tribu de los catolicos ni que me tenga que dar el visto bueno para morir el sacerdorte de turno. No quiero pisar una iglesia el día que muera ya que al nacer me bautizaron sin mi consentimiento. Y a la muerte no la tengo miedo. Tengo más miedo a la enfermedad.
Besos solidarios y donantes desde Granada.
Te invito a que visites mi blog y dejes tu firma. Me haría ilusión.
Jamás olvidaré la cara de aquella mujer cuando supo que mi hígado daría de nuevo la vida a su marido despues de pronosticarle tan solo un mes de vida. Tengo la suerte y el placer de ser receptora y donante de hígado a la vez. Dar la vida y recibirla es la mayor alegría que obtendré jamás. El 1 de Septiembre los dos celebraremos nuestro quinto aniversario de está nueva vida. Como dicen en la ATH deja en la tierra lo que no necesites en el cielo.
Gracias a todos los danantes.
Cris.
Y yo no olvidaré nunca, estando en Formentera, la alegría tan grande que sentí cuando supe que el transplante había ido bien, que era compatible y no había rechazo. Esa misma noche, Amapola y yo contemplamos el cielo más estrellado que jamás hemos visto en el firmamento. Dos regalos en un mismo día.
Para Isa y para tí, todo nuestro cariño.
Salut!
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