jueves, 12 de julio de 2007

tus poros saben a mar...

Ayer nos dormimos con la piel salina, abrazadas,
deseando que los beneficios del agua de mar inundaran cada centímetro de nuestro cuerpo y con la convicción de que al monstruo de las cavernas del país de la ansiedad, se le combate con largas charlas a la luz de las velas, con la complicidad de las amistades siempre dispuestas a la escucha activa y sobre todo con la puesta en práctica de vivir el aquí y el ahora. El futuro no existe si el presente no se vive, se exprime, se gasta como si saciáramos nuestra sed apurando un vaso de agua fresca después de una larga caminata.

Tus poros saben a mar... me dijiste antes de que me quedara dormida. Y he tenido un sueño dulce y reparador.

Deberíamos vivir cada día como si fuera el último. Todo lo que deseamos hacer y no hacemos se nos pudre dentro y se convierte en un lastre, que va carcomiendo nuestra esperanza.

Cada persona vive con sus monstruos particulares, algunos de ellos solamente son humo. Saber diferenciarlos es un síntoma de madurez. Cada día aprendemos y desaprendemos. Nuestra mente es caprichosa, volátil y se empecina en machacarnos en nuestros momentos más débiles.

Pero mi corazón siempre gana la batalla. No pienso rendirme ante las adversidades... como ya conocéis las manoleras en este pedacito de canción... "nunca ceder ante la adversidad, quiero tener la alegría de quien está en paz... mis cadenas he de romper, fuera penas, amargas como la hiel..."

Un beso

1 comentario:

Amapola dijo...

Waaaauuuuuuuu
No me acordaba de este post, era premonitorio de la vida que nos esperaba. Te amo tanto amorcita...