"En la isla egipcia de Pharos, en el Mediterráneo, cerca de Alejandría, los egipcios construyeron una gran torre con fuego en su parte alta. El fuego era visible a gran distancia por los navíos que transitaban por esas costas y les orientaba hacia el puerto de Alejandría.
Era tan magnífica esa torre que fue considerada como una de las Siete Maravillas del Mundo. Desde entonces, a las torres cercanas al mar, que emiten luz para ayudar y auxiliar a los navegantes, se les llamó faros"
Hay momentos en la vida en que necesitamos que nos guíen, que alguien se ocupe de que las tareas cotidianas sigan, de que nos dejen hundirnos en nuestro dolor, bucear en él.
Hay momentos en la vida en que naufragamos porque lo que toca es naufragar, no hay nada dónde asirse, la tristeza nos invade y debemos aceptar su compañía, incluso convocarla.
Y uno de esos momentos acontece cuando la vida de alguien a quien queremos, alguien cercano, se escapa, decide terminar, y nos deja un vacío inmenso que nada ni nadie puede llenar.
Entonces también debemos dejarnos llevar: si viene el miedo, aceptar su llegada, pues es un invitado escurridizo. Si viene la rabia, invitarla a un café. Si viene la impotencia, contarle un cuento para que se adormezca. Si viene la culpa, conversar con ella un ratito solamente, para después soplar para que se esfume con el viento. Y si viene el alivio, que se quede un rato confortable en nuestro mejor sillón.
A veces se congregan a la vez, otras veces van y vienen, se pasean, juegan a esconderse y a perseguirse... hay que dejarlos fluir... ya se cansarán.
Debemos saber que tarde o temprano, "el tiempo", conocido también como "el pasar de los días", invitado de honor en estos casos, hará que los fastidiosos invitados dejen de acudir a nuestro encuentro tan a menudo y solamente vengan ocasionalmente. A algunos, incluso, ya no les apetecerá venir, pues son volátiles y caprichosos y preferirán irse a otro lugar.
Entonces llegará una mañana luminosa, en que ese pensamiento que ahora nos invade y nos martillea, ya no será el primero que tengamos al despertarnos.
Y durante todo el proceso, las personas que nos quieren, nuestros faros, hacen posible que no estemos a oscuras. Debemos dejarnos iluminar, aunque sea a ráfagas, pues nadie puede pasar por esos momentos en la más completa oscuridad.
Hay momentos en la vida en que necesitamos que nos guíen... ya veis, vuelvo a dónde empecé...
Lorenzo P.C. in memoriam.
Para Cris P.C.: como tú me escribiste una vez y ahora yo te devuelvo: "deixa il·luminar la teva vida pels astres"
No estás sola.
8 comentarios:
caramba, Lena... No sé qué decir.
Un fuerte abrazo, esto sí lo sé.
lo que está claro es que hay gente que deja su huella en nosotras y eso no lo puedo ni la muerte, porque permanecerá siempre. Besos.
Sí, mi niña linda, sí... "hay momentos en la vida en que necesitamos que nos guíen"... y debemos dar gracias a las Diosas porque en esos momentos tenemos una persona amiga muy cerca que lo hace y además lo hace con amor.
Qué bien lo has dicho todo y cuánta razón llevas al decir que hay que aceptar los sentimientos tal como vienen, sin desear quitárnoslos de encima sin vivirlos... porque si actuamos así, ¿no haríamos lo mismo con la alegría cuando nos llega?
La vida es un continuo subir y bajar de la mareas...
Un abrazo FORTÍSIMO y besos salinos, como te gustan a ti...
no hay soluciones ni garantías, sólo la vida y lo que nos quiera traer..
un beso muy especial,
..."¿Por qué solo veo el mar?, necesito ver algo mas"...
Esas fueron sus últimas palabras una hora antes de morir. Entrada la madrugada encontró su camino y seguramente su faro, así lo cree alguien muy cercano a nosotros, guiada por sus rezos budistas después de un brusco despertar por unos sonidos extraños y ver por fín la llama en calma de unas velas. Yo también lo quiero creer así.
Acompañada del miedo, de la rabia, de la impotencia, de la culpa, del alivio y también "dels astres" yo también seguiré buscando mi faro y mi camnino.
Un beso, Cris
¡Uf, en qué momento llego!
Un abrazo muy fuerte.
Morgana: me llega tu abrazo. Gracias, preciosa.
Marcela: totalmente de acuerdo contigo. Un abrazo.
Glora: qué frase más hermosa... la vida es un continuo subir y bajar de las mareas... pensaré en ella detenidamente, pues es muy cierta.
Maslama: gracias, gatita madrileña, eres un encanto.
Mármara: todos los momentos hay que vivirlos. Otro abrazo para ti.
Y para Cris: sé que encontrarás tu faro y tu camino a pesar de las mareas o tal vez gracias a ellas. Nada ansío más... te mando un abrazo intenso.
has plasmado los sentimientos del duelo con enorme plasticidad, hasta aquí me llega el cariño que le teníais y el dolor de la pérdida
un abrazo muy fuerte
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