sábado, 4 de agosto de 2012

Hoy no voy a hablar de duelos

Advertencia: Post no apto para personas con prisa o con poca paciencia.

Lo dicho. Hoy no. Porque hoy quiero hablaros de mi profesión. Yo acabé la hermosa carrera de trabajo social en septiembre de 1995. Años hace (escribir años ha se me hace extraño). Nada más terminar la carrera me ofrecieron un trabajo en ALAS, la Asociación de Lucha Antisida de les Illes Balears. Mi primera incursión en el mundo de lo social a nivel remunerado (no hablo ahora de mi faceta de voluntaria) fue con personas y familias afectadas por el VIH/Sida. Y fue lo mejor que le podía pasar a una novata, ingenua, solidaria y soñadora trabajadora social recién salida del horno como yo. Nunca estaré lo suficientemente agradecida a ALAS y sé que ese agradecimiento es mutuo porque la Asociación me lo ha demostrado muchas veces. Una Asociación que tal vez deje de existir por falta de apoyo institucional... pero eso es otro cantar, que ya contaré o cantaré en su momento.

Pues ahí estuve yo, aprendiendo de la vida y de la profesión y de la vida otra vez, y de la gente que iba conociendo, y de las personas que me daban fuerza y de la vida y de la muerte y de la vida otra vez... porque se muere muchas veces... como dice muy bien el sabio Kiko Veneno. Pero como he dicho que no iba a hablar de duelos, no os contaré que mi padre falleció el 2 de agosto de 1996 (porque ya lo sabéis) y ese año también fallecieron muchas personas queridas que formaban parte de ALAS y, mientras tanto, yo iba aprendiendo de la vida y de la muerte y de la vida otra vez... porque la vida se va abriendo camino en el desierto y en un glaciar y en pleno océano, la vida siempre triunfa, igual que el amor... pero, a ver, que me pierdo... os iba a hablar de mi profesión y eso voy a hacer.

Porque después de ese primer empleo he tenido muchos más, todos relacionados con lo social (sea "lo social" lo que queráis que sea). Esclerosis múltiple, inmigración, prostitución, drogodependencias, violencia de género, salud, familia, menores... existen muchas facetas de lo que denominamos "lo social" y de todas y cada una de ellas, yo he ido aprendiendo, como de la vida, y de la muerte, y de la vida otra vez... siempre vida.

Y ahora me detengo. Stop. Bueno, no exactamente. Stand by. Bueno, no exactamente. Reset. Sí, estoy formateando mi disco duro para que precisamente sea eso, un disco duro-coraza que no me duela cuando tengo que atender a las familias, que es lo que mayoritariamente llevo haciendo de lunes a viernes desde hace 9 meses. Familias, sí (sea "familias" lo que queráis que sea). Cada día atiendo a varias mujeres, hombres, chicas y chicos de cualquier edad, que acuden a la entrevista solas, solos, en pareja, de tres en tres, incluso he atendido a familias de más miembros.

Hay mucha diversidad y cada familia es distinta a cualquier otra... aunque últimamente hemos detectado una pauta que se repite y nos encontramos con que acuden a nuestro servicio familias separadas, con una separación complicada, en la que las madres son las que tienen la custodia de sus hijas y/o hijos, algunas de ellas han padecido violencia machista por parte de su ex-pareja, el padre de sus hijos y/o hijas con el que hay dictada judicialmente una orden de alejamiento en algunos casos, pero que sigue queriendo controlarlas manipulando a las niñas y niños, chavales y chavalas que crecen entre dos casas, entre dos estilos parentales y marentales educativos dispares, entre reproches, entre violencias, niñas y niños, chicos y chicas adolescentes que son víctimas secundarias de la guerrilla de demandas judiciales que su padre y su madre llevan años imponiéndoles, madres y padres que han delegado en los juzgados la resolución milagrosa de todos sus problemas... olvidándose en muchas ocasiones de que sus hijas e hijos son los escudos de esa batalla... los que más sufren...

Reset.

Formateo mi corazón para que resista un día más... para que pueda conseguir la distancia profesional justa (ni demasiado lejos como para no empatizar ni demasiado cerca como para implicarme personalmente). Disociación positiva, sea lo que queráis que sea este concepto. Yo lo entiendo como el conseguir un buen vínculo profesional... pero no a cualquier precio.

Stop.

Tengo que detenerme para reflexionar sobre mi trabajo actual. Mi profesión me apasiona, no lo dudo, no lo niego... Pero a veces siento que es un trabajo duro, tajo que amarga, en este día, melancolía (como diría EUDLF).
Y ahora, hace escasamente una semana, he empezado a atender a familias de menores que tienen una medida judicial (o de medio abierto o de internamiento). Chicas y chicos adolescentes con libertades vigiladas, entre otras medidas, porque agreden a sus padres, a sus madres, a sus abuelas, a sus novias... hay casos verdaderamente duros... me río yo de las películas que ponen en el cine!!! (por cierto, no sé si ir a ver "tenemos que hablar de Kevin"... me lo estoy pensando). Chicas y chicos que no saben controlar su frustración, que no saben identificar sus emociones... buuuuuffffffff, ha sido una semana intensa, muy intensa... y a la olla a presión emocional hay que sumarle la presión institucional a la que el sistema nos somete... más horas de trabajo por el mismo salario, no cobrar paga de navidad este año, cumplimiento estricto de ratios por profesional y de número de entrevistas al día... control y cuestionamiento de nuestras tareas... bufffffffffffffff... no oís el sonido de la olla a presión???

Bueeeeeno (cuánta paciencia habéis demostrado si habéis leído hasta aquí!!)...pues, hala, después de esta terapia bloguera que me ha sentado divinamente, qué bien sienta desahogarse escribiendo!!, me marcho a dormir (sin poder abrazar a mi amada Amapola, pues hoy le toca dormir al raso bajo las estrellas, pendiente de que los rescoldos de un incendio seguramente intencionado no se reaviven). Lo suyo sí que es amor a su profesión!!!! es admirable mi amada forestalesa, ayssssss

En fin... que ya me voy a dormir... no sin antes desear con todas mis fuerzas que la madre universa me conceda un currele de antropologesa (mi segunda profesión todavía no ejercida),  si sabéis algo, avisadme!!!

Bona nit!!

8 comentarios:

Mármara dijo...

¡Uf, Lenita, qué trabajo más duro el tuyo! Ojalá puedas encontrar otro que no te desgaste tanto emocionalmente.

Mayela Bou dijo...

He terminado de leerte y siento mucha admiración por lo que haces se ha venido a mi mente este pensamiento que no se de quien es, pero esta noche es para dártelo a ti.
"El que alguien toque mi vida, es un privilegio, tocar la vida de alguien, es un honor, pero ayudar a que otros toquen sus propias vidas, es un placer indescriptible."

Un abrazo GRANDE Lenita todo el bien que hagas por los demás el universo te lo ha de regresar en el amor de los que te aman. Conozco ese sentimiento de cansancio y a veces amargura y nostalgia yo le he sumado impotencia cuando me ha tocado trabajar con chicos pandilleros, y no es fácil separarse emocionalmente de sus circunstancias.

Otro abrazo fuerte para Amapola que nos cuida la madre tierra.

Besos.

farala dijo...

lenteja (que se dedica a lo que pones en tu post) acaba de publicar un post/poema de Txus García estremecedor, sobre chicos y chicas como los tuyos..

Núria dijo...

Es vergonzoso que todo lo social se esté desvirtuando(aún más) y dejando de la mano de Dios hasta un punto que no podiamos prever.Si ser professor/a es duro, ser educadora en un centro de menores, en un centro de discapacitados,en cualquier fundación o asociación que atiende a personas con algún tipo de problema es como para quitarse el sombrero,cuidaros como oro en paño y no hacer lo que están haciendo...yo no quiero ser mal pensada,pero ¿porqué será que en profesiones y trabajos considerados femeninos no hay reconocimiento y los sueldos son obscenamente bajos?.Yo estuve,ya hace mucho, trabajando en un centro de discapacitados psiquícos profundos.Hacia suplencias y aguanté un mes.No podía soportar ni el olor,ni las crisis de la mayoría de los internos, ni ver como muchos se golpeaban la cabeza contra las paredes, ni como defecaban en cualquier lugar,se embadurnaban las manos con su propia mierda y la repartian por todas partes...
en fin, que ojalá fueramos más conscientes de que a quien se ha de cuidar es a los que cuidan,todo iría mejor.
Por cierto, yo vi hace unos meses tenemos que hablar de Kevin.Me gustó y creo que es una pelicula recomendable.

Morgana dijo...

Entiendo. Entiendo la necesidad de ese Reset, de parar la olla a presión, de descomprimirla, de volver a resiturar la mirada (la propia y la de los demás). Acoger, en estos días tan pesimistas, es un gran sobreesfuerzo. Y tú una grandísima profesional en lo que te pongas: de trabajadora social, de antropologuesa o de poeta.

Descansa, compañera.

Un besazo!!

ISABEL dijo...

Tu trabajo es de los más duros y sacrificados que existen. No sé si alguna vez será gratificante. Yo hice algo de voluntariado en casas de acogidas de mujeres maltratadas hace tiempo y lo tuve que dejar: podía conmigo. Crei que tenía más fortaleza mental de la que tengo para los problemas ajenos, aunque supongo que en tu carrera os habrán dado medios para contrarestar dichos problemas. Lo digo porque, por ejemplo, sé que los psiquiatras normalmente también se "analizan" por otros compañeros.

ISA
www.sopasyletras.com

Lena de mar dijo...

Mármara, Mayela, farala, Núria, Morgana e Isa, muchas gracias por vuestro apoyo.

Después de una charla con mi jefe y dos charlas con mi jefa... estoy mejor y aprendiendo cada día a distanciarme emocionalmente para poder seguir trabajando en lo que me gusta.

Poc a poc i amb bones...

Abracitos saludables

Lenteja dijo...

Pero, pero, perooooo, cómo no había leído esto hasta hoy????
Claro que te entiendo, te comprendo y te acompaño...
Hay, algo Lena, algo difícil de explicar que nos satisface, que nos compensa, que relativiza el daño. Yo no sé si es ser útil, si es la sensación de contribuir...de hacer bien lo que sabes hacer...
Uff... anda que no podíamos hablar tú y yo, horas y horas...Mira que un día doy un salto y te busco para un café largo.
Besos. Lenteja